La Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentó su informe World Economic Situation and Prospects 2026, un diagnóstico que señala que, si bien la situación financiera mundial ha mostrado resiliencia, las perspectivas económicas “siguen ensombrecidas por tensiones comerciales, presiones fiscales e incertidumbre persistente”; por lo cual, se espera una desaceleración de 2.7% este año, por debajo de los niveles de 2025. De acuerdo con este reporte de más de 200 páginas, ¿cuál será el impacto para la logística y las cadenas de suministro?
Antes de responder esta pregunta, comencemos abordando brevemente los puntos principales del documento que provee un panorama de crecimiento estable pero moderado, caracterizado por una elevada incertidumbre y una fragmentación geopolítica que condiciona la recuperación global.
1). Crecimiento económico y resiliencia
Dinámica moderada: La economía mundial muestra una resiliencia inesperada, apoyada en factores temporales como compras anticipadas, acumulación de existencias y mercados laborales estables; sin embargo, se prevé que el crecimiento del comercio y la actividad general continúen a un ritmo lento.
Motores regionales: Economías como China, India e Indonesia mantienen un crecimiento sólido gracias a una demanda interna robusta y políticas de apoyo. En contraste, Estados Unidos y la Unión Europea enfrentan una moderación debido a la incertidumbre política y desafíos estructurales como el envejecimiento de la población.
2). Inflación y costo de vida
Presiones persistentes: Aunque la inflación general ha disminuido, el descenso es más lento de lo previsto en las economías desarrolladas; además, los precios de alimentos, energía y vivienda siguen siendo altos, erosionando los ingresos reales.
Impacto desigual: El costo de la vida afecta desproporcionadamente a los hogares de ingresos bajos, quienes gastan una mayor parte de su presupuesto en necesidades básicas y enfrentan riesgos de malnutrición.
3). Comercio y cadenas de suministro
Expansión de servicios: El comercio de servicios, especialmente en los sectores digital y de comunicación, muestra una fuerte expansión y ofrece nuevas oportunidades para los países en desarrollo.
Fragmentación y fricciones: Las tensiones comerciales han creado nuevas fricciones; por lo cual, las empresas están reconfigurando sus cadenas de suministro, trasladando la producción y ampliando vínculos comerciales en respuesta al proteccionismo.
4). Brechas tecnológicas y de inversión
Concentración de la innovación: Los avances en Inteligencia Artificial (IA) y energías limpias están muy concentrados en unas pocas grandes economías, lo que amenaza con ampliar las brechas económicas y tecnológicas con los países en desarrollo.
Debilidad de la inversión: La inversión mundial se mantiene estancada debido a los altos costos de endeudamiento y la incertidumbre macroeconómica.

5). Vulnerabilidades financieras y de deuda
Carga de la deuda: Muchos países de ingreso bajo y países menos adelantados (PMA) enfrentan una elevada carga de deuda y un margen fiscal extremadamente limitado para invertir en desarrollo o protección social.
Riesgos de mercado: Las valoraciones elevadas de los activos y el creciente apalancamiento aumentan el riesgo de correcciones desordenadas en los mercados financieros.
6). Desafíos ambientales. La crisis climática y los fenómenos meteorológicos extremos están perturbando la producción agrícola y aumentando la volatilidad de los precios de los alimentos, lo que pone en riesgo la seguridad alimentaria mundial.
7) Recomendaciones ante el panorama mundial. La ONU señala que la cooperación internacional es neurálgica para el desarrollo económico y subraya la necesidad urgente de fortalecer la acción colectiva para gestional la deuda, estabilizar los precios y asegurar que la transición tecnológica sea inclusiva.
Como hemos podido notar, el reporte no proyecta una recesión, pero sí advierte que la complejidad operativa seguirá aumentando; en este sentido, para el sector logístico, esto significa operar en un contexto donde los volúmenes crecen con cautela, los flujos comerciales se reconfiguran y la resiliencia se convierte en una exigencia operativa.
Crecimiento moderado, ¿cuál es el impacto?
El informe proyecta que el crecimiento económico mundial descenderá de 2.8% en 2025 a 2.7% en 2026, manteniéndose por debajo del promedio prepandemia de 3.2% registrado entre 2010 y 2019. Según la ONU, este menor dinamismo no depende de una situación coyuntural, sino de factores estructurales persistentes como un alto endeudamiento, inversión contenida, restricciones fiscales y una elevada incertidumbre en política comercial y geopolítica.
“Se espera que el ritmo de expansión global se mantenga muy por debajo del promedio prepandemia, limitado por la inversión moderada, los altos niveles de deuda y el limitado margen fiscal”, advierte el reporte.
Desde una perspectiva logística, este crecimiento moderado implica que la demanda no colapsa, pero se vuelve más exigente. Al respecto, la ONU estima que el volumen del comercio mundial de mercancías creció 3.3% interanual en 2025, impulsado en buena medida por estrategias de front-loading ante aranceles, pero advierte que este impulso no será sostenible en 2026, cuando el comercio tenderá a normalizarse a ritmos más contenidos.
Para los operadores logísticos, este cambio de ritmo debería acompañarse de una nueva jerarquización de prioridades; en lugar de prepararse para absorber picos acelerados de volumen, el desafío será extraer mayor productividad de la capacidad instalada.

“El moderado impulso de la inversión mundial sigue limitando la capacidad productiva, en particular en los sectores con uso intensivo de infraestructura”, dice otra parte del documento, donde se menciona que la inversión global se mantuvo débil en 2025 y seguirá limitada en 2026, especialmente en economías en desarrollo, debido a costos financieros elevados y restricciones presupuestales, lo que reduce el margen para expandir infraestructura logística a gran escala.
En este contexto, la logística entra en una fase donde la eficiencia operativa sustituye al crecimiento como principal palanca de competitividad. Menores tasas de expansión económica significan:
- Mayor sensibilidad a costos de transporte y almacenamiento
- Presión sobre la rotación de inventarios
- Menor tolerancia a tiempos muertos, reprocesos y fallos en servicio
Asimismo, la ONU señala que, aunque la inflación se ha moderado, las tasas de interés permanecerán por encima de los niveles prepandemia, lo que encarece el financiamiento de flotas, centros de distribución y proyectos de automatización.
Para el sector logístico, esto refuerza la necesidad de optimizar redes existentes, mejorar planeación y elevar la confiabilidad, en lugar de apostar exclusivamente por la expansión física.
El comercio internacional se regionaliza y se vuelve menos lineal
Uno de los mensajes más relevantes del World Economic Situation and Prospects 2026 es que la globalización no se detiene, pero sí entra en una fase de transformación estructural; este cambio, tiene un impacto importante para el comercio internacional, sobre el cual, el informe advierte que opera en un entorno marcado por una mayor fragmentación, ajustes geopolíticos y cambios en las estrategias empresariales, lo cual está modificando la arquitectura tradicional de las cadenas de suministro.
De acuerdo con el documento, el volumen del comercio mundial de mercancías creció 3.3% interanual en 2025, a pesar del aumento de aranceles y la elevada incertidumbre en política comercial; sin embargo, parte de este crecimiento estuvo impulsado por estrategias de front-loading —adelanto de importaciones ante posibles restricciones—, por lo que no se espera que este ritmo se mantenga de forma sostenida en 2026.
“Las cadenas de suministro globales continuarán ajustándose, creando oportunidades para una cooperación comercial más profunda entre países y regiones que permanecen abiertos a la integración”, señala la ONU.
Uno de esos ajustes se relaciona con el fortalecimiento del comercio Sur–Sur, que ha registrado avances notables en los últimos años; según el reporte, este tipo de intercambio está ganando peso como respuesta a la fragmentación entre grandes bloques económicos y a la búsqueda de menor exposición a riesgos geopolíticos.
“El comercio Sur-Sur ha registrado avances notables en los últimos trimestres, lo que pone de relieve su creciente papel en la remodelación de la dinámica del comercio mundial”, dice el informe.
Para las cadenas de suministro, este fenómeno implica una diversificación de proveedores, destinos y rutas, así como una menor dependencia de trayectos intercontinentales largos; en lugar de cadenas extensas y altamente concentradas, las empresas avanzan hacia redes más regionales, redundantes y flexibles.

¿Cuáles son las implicaciones de este cambio para la logística? Esta transición se traduce en cambios operativos concretos:
- Mayor relevancia de corredores regionales, especialmente en América Latina, Asia y África
- Incremento de operaciones transfronterizas de corta y media distancia, con mayor presión sobre pasos fronterizos, aduanas y logística terrestre
- Creciente necesidad de hubs logísticos más cercanos a los mercados finales, que permitan responder con mayor rapidez a variaciones en la demanda y reducir riesgos de interrupción
La ONU también advierte que los costos logísticos siguen siendo un factor crítico porque los precios de envío se mantienen elevados en varias rutas, lo que incentiva aún más la regionalización de flujos y la relocalización parcial de procesos productivos.
¿Cuál es el impacto de este cambio en las cadenas de suministro? Según el documento, el impacto va más allá del transporte porque la regionalización implica:
- Rediseño de redes de abastecimiento
- Mayor complejidad en la gestión de múltiples proveedores
- Necesidad de coordinación más estrecha entre planeación, compras, logística y cumplimiento normativo
Por ello, las empresas están diversificando proveedores y relocalizando producción no solo por costos, sino por resiliencia operativa, en un contexto donde la incertidumbre comercial y geopolítica se ha convertido en una constante: “Debajo de la volatilidad de corto plazo, los cambios estructurales están remodelando el comercio global, a medida que las empresas diversifican las cadenas de suministro y reubican la producción”.
¿Estas transformaciones traen oportunidades para América Latina? Sí, la región tiene la posibilidad de aprovechar el nearshoring para integrarse a las cadenas de suministro Sur-Sur; no obstante, la ONU advierte que capitalizar este cambio requerirá inversiones sostenidas en infraestructura logística, modernización aduanera y digitalización, ya que los cuellos de botella físicos y regulatorios podrían limitar el potencial de la región.
Costos financieros: el freno invisible de la infraestructura logística
De acuerdo con el reporte, algunos bancos centrales iniciaron procesos de flexibilización monetaria en 2025, pero las tasas de interés reales permanecerán por encima de los niveles históricos recientes en 2026, elevando el costo del capital para proyectos de largo plazo, como la infraestructura logística.
Además, en las economías desarrolladas enfrentan otro problema: “Los elevados costos del servicio de la deuda siguen restringiendo el espacio fiscal, desplazando el gasto público para infraestructura y otras prioridades de desarrollo”.
Por ejemplo, en el caso de Estados Unidos, se estima que la deuda gubernamental bruta pasará de 125% del PIB en 2025 a 143% hacia 2030, mientras que Japón se mantendrá por encima de 220% del PIB en los próximos años. Paralelamente, varias economías europeas siguen enfrentando costos de financiamiento elevados, con rendimientos de bonos soberanos a 10 años que en 2025 promediaron alrededor de 3.5% en Francia y 4.8% en el Reino Unido.
¿Cuál es la situación para naciones en desarrollo? El reporte señala que en este tipo de economías —donde se concentra buena parte del rezago logístico— la situación es aún más delicada; toda vez que, la deuda pública promedio de estos países alcanzó 76.9% del PIB en 2025, frente a 73% en 2024, impulsada principalmente por las mayores economías del grupo.
En regiones como África y América Latina, el pago de intereses absorbió entre 11% y casi 30% de los ingresos gubernamentales, reduciendo de forma significativa el margen para inversión en carreteras, puertos, ferrocarriles y plataformas logísticas.
“Se espera que las elevadas cargas de pago de intereses se estabilicen sólo gradualmente, lo que limita el alcance de la inversión pública a gran escala en el corto plazo”, menciona el documento.
Este contexto implica que, en 2026, los megaproyectos logísticos financiados exclusivamente con recursos públicos serán menos frecuentes, y aquellos que avancen deberán demostrar retornos claros en términos de productividad, conectividad y competitividad económica.

¿Cómo afectará a la logística? Desde el punto de vista operativo, el encarecimiento del financiamiento y la cautela fiscal se traducen en tres efectos clave para el sector logístico:
- Menor expansión de capacidad física nueva, como grandes terminales, corredores o centros de distribución de gran escala.
- Mayor énfasis en optimizar infraestructura existente, elevando el uso de activos actuales mediante tecnología, automatización y mejor planeación.
- Creciente relevancia de alianzas público-privadas (APP) y esquemas de coinversión para destrabar proyectos estratégicos.
Para operadores logísticos y desarrolladores, esto significa que el acceso a capital será más selectivo y estará condicionado a modelos de negocio sólidos, flujos previsibles y eficiencia demostrable.
¿Qué efectos tendrá en las cadenas de suministro? Este entorno financiero introduce un cambio estructural, donde la infraestructura deja de crecer al ritmo de la demanda, obligando a las empresas a rediseñar redes, reducir dependencias críticas y operar con mayor precisión.
La ONU subraya que la inversión global se mantuvo subdued en 2025 y continuará limitada en 2026, especialmente en sectores intensivos en capital; esto, afecta directamente la capacidad de las cadenas de suministro para absorber disrupciones, gestionar inventarios elevados o responder rápidamente a cambios en la demanda.
Ante este escenario, las cadenas de suministro tienden a:
- Reducir inventarios excesivos para liberar capital
- Priorizar proveedores y rutas más confiables, aunque no siempre más baratas
- Apostar por digitalización, planeación avanzada y visibilidad end-to-end para compensar la falta de expansión física
Los efectos del clima extremo en la logística y supply chain
“Los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos son cada vez más frecuentes y graves, ya no se trata de perturbaciones aisladas, sino de fuerzas estructurales que están transformando los patrones de producción, consumo e inversión a nivel mundial”, asegura el World Economic Situation and Prospects 2026.
Según el informe, tras la pandemia, las emisiones globales de CO₂ retomaron una trayectoria ascendente; en 2024, las emisiones energéticas alcanzaron un máximo histórico de 37.8 gigatoneladas, con un crecimiento anual de 0.8%, lo que refuerza la probabilidad de eventos climáticos más frecuentes e intensos.
Adicionalmente, la ONU cita estimaciones de la Organización Meteorológica Mundial que indican una probabilidad del 70% de que el promedio de temperatura global de los próximos cinco años supere el umbral de 1.5 °C respecto a niveles preindustriales, un escenario que incrementa la exposición de la infraestructura logística a inundaciones, sequías prolongadas, incendios forestales y olas de calor.
¿Cómo impactan estos datos a la logística? Este contexto se traduce en riesgos operativos recurrentes, no episódicos. El informe advierte que los eventos climáticos extremos ya afectan de manera sistemática:
- Puertos y terminales, con cierres temporales por tormentas, huracanes o aumento del nivel del mar.
- Infraestructura terrestre, especialmente carreteras y vías férreas expuestas a inundaciones o temperaturas extremas.
- Centros de distribución, donde el calor extremo incrementa costos energéticos, riesgos laborales y fallos operativos.
Estas disrupciones elevan la variabilidad en tiempos de tránsito, incrementan los costos logísticos y reducen la confiabilidad del servicio, un factor crítico en un entorno de márgenes estrechos y alta presión por cumplimiento de SLAs.

¿Qué impacto tendrá en las cadenas de suministro? “Los shocks relacionados con el clima interactúan cada vez más con las cadenas de suministro, amplificando las disrupciones y exponiendo vulnerabilidades estructurales”, dice el reporte.
Desde esta perspectiva, el cambio climático introduce un nivel adicional de incertidumbre que se suma a la fragmentación comercial y a las restricciones financieras; en este sentido, la ONU señala que los choques climáticos afectan tanto el lado de la oferta —interrupciones productivas, daños a infraestructura— como el lado de la demanda, al modificar patrones de consumo y disponibilidad de insumos clave.
En sectores intensivos en logística, como alimentos, energía, manufactura y retail, los eventos extremos provocan:
- Interrupciones en el suministro de materias primas
- Desbalances regionales de inventarios
- Mayor volatilidad en precios y costos de transporte
Como resultado, las cadenas de suministro se ven obligadas a rediseñar sus esquemas de abastecimiento, priorizando no solo el costo, sino la resiliencia y la continuidad operativa; esto implica, diversificar proveedores, regionalizar flujos y reducir dependencias críticas de rutas o nodos altamente expuestos al riesgo climático.
Ante este panorama, los datos muestran que la gestión del riesgo climático ya no tiene que ver únicamente con sostenibilidad o cumplimiento ambiental, sino que se convierte en un eje estratégico de competitividad. Entre las medidas que ganan relevancia destacan:
- Planeación de contingencias climáticas integrada a la operación diaria
- Redundancia de rutas y nodos logísticos, incluso a mayor costo
- Inversión en infraestructura más robusta y adaptable
- Uso de datos y analítica para anticipar impactos y reconfigurar flujos en tiempo real
Tecnología y datos, una herramienta clave para logística y supply chain
“La IA está surgiendo como un potencial impulsor del crecimiento de la productividad, pero el momento y la escala de su impacto siguen siendo inciertos y desiguales entre países y sectores”, señala el reporte.
Esto significa que, si bien la digitalización y la inteligencia artificial (IA) se perfilan como uno de los pocos motores con capacidad real de elevar la productividad global en un entorno de crecimiento económico moderado, su impacto será desigual y gradual, dependiendo del nivel de inversión, infraestructura digital y capacidades institucionales de cada país y sector.
Los datos mencionados en el informe destacan que la inversión global se mantuvo contenida en 2025 y seguirá limitada en 2026, con excepción de algunos nichos, entre ellos infraestructura digital y tecnologías relacionadas con IA, que mostraron un desempeño relativamente más sólido, especialmente en economías avanzadas.
¿Cómo impactan estas herramientas al sector logístico? El efecto de la tecnología es más inmediato que en otros sectores, precisamente porque ataca ineficiencias estructurales como falta de visibilidad, planeación reactiva y baja coordinación entre actores.
En un contexto de crecimiento global de apenas 2.7% en 2026, la ONU subraya que mejorar la productividad no es opcional, sino una condición para sostener la competitividad; en este sentido, la adopción de herramientas digitales e IA permite:
- Planeación de demanda más precisa, reduciendo sobreinventarios y quiebres de stock
- Optimización dinámica de rutas, en respuesta a congestión, clima o disrupciones operativas
- Gestión de inventarios basada en datos en tiempo real, clave cuando el capital es más caro y los márgenes son más estrechos
- Mejor coordinación entre transporte, almacenamiento y distribución, reduciendo tiempos muertos y reprocesos
En un entorno de tasas de interés elevadas, la eficiencia tecnológica también tiene un impacto financiero directo: libera capital de trabajo, reduce costos operativos y mejora el retorno sobre activos logísticos existentes.

¿Qué implicaciones tiene para las cadenas de suministro? Según el informe, en las cadenas de suministro, la tecnología y los datos cumplen una función aún más estratégica porque la fragmentación del comercio y la regionalización de flujos obligan a las empresas a operar redes más complejas, con múltiples proveedores y rutas alternativas.
Ante este escenario, la visibilidad end-to-end se convierte en una necesidad operativa, pero, aunque “la rápida digitalización y la innovación tecnológica están transformando las cadenas de valor globales, crean tanto oportunidades como nuevos desafíos de coordinación”, advierte la ONU.
Las cadenas de suministro que incorporan analítica avanzada e IA pueden:
- Anticipar disrupciones y reconfigurar flujos antes de que el impacto escale
- Evaluar riesgos de proveedores y nodos logísticos en tiempo real
- Coordinar decisiones entre compras, producción, inventarios y distribución con mayor coherencia
Sin embargo, las brechas tecnológicas entre países y empresas podrían ampliarse, lo que significa que las cadenas de suministro menos digitalizadas quedarán más expuestas a disrupciones, mayores costos y pérdida de competitividad frente a redes más integradas tecnológicamente.
“Las ganancias de productividad derivadas de la IA pueden ser graduales, pero las empresas que se adapten más rápido estarán mejor posicionadas para navegar en un contexto de crecimiento moderado y mayor incertidumbre”, subraya el documento.
Del crecimiento por volumen a la competitividad por eficiencia
Como hemos podido revisar a lo largo de este artículo, las proyecciones de la ONU para 2026 confirman que el sector logístico ha entrado en una era donde la resiliencia se convierte en el núcleo de nuestra estrategia.
Frente a un crecimiento global moderado y costos financieros al alza, el éxito ya no dependerá de la expansión agresiva de activos físicos, sino de la capacidad de orquestar redes más regionales, digitales y flexibles.
Para las empresas en América Latina, el reto será transformar la incertidumbre en una ventaja competitiva mediante la adopción de tecnologías que permitan hacer más con la infraestructura existente, asegurando que cada movimiento en la cadena de suministro sea tan preciso como rentable.













