“El transporte marítimo es la columna vertebral del comercio mundial, ya que mueve más del 80% del volumen de bienes que se intercambian a nivel global”, señaló la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en sus estadísticas anuales publicadas en 2025. Este dato, da cuenta de la importancia que tiene para México fortalecer su infraestructura portuaria para consolidar su competitividad frente a otras naciones latinoamericanas.
Para compartir los avances en esta materia, los directores de seis de la principales ASIPONAS del país (Manzanillo, Lázaro Cárdenas, Puerto Progreso, Acapulco, Veracruz y Ensenada) se reunieron en el Global Trade Forum de THE LOGISTICS WORLD® SUMMIT & EXPO 2026, celebrado en el Centro Banamex de la Ciudad de México, el pasado 18 de marzo.
En el panel “Proyectos de infraestructura portuaria en las Administraciones del Sistema Portuario Nacional” los directivos ofrecieron datos actuales sobre las operaciones portuarias y compartieron avances de varias iniciativas que buscan fortalecer al país frente al avance del nearshoring que demanda mejoras operativas, logísticas y de conectividad para el comercio marítimo mexicano.
La sesión fue moderada por el Capitán de Altura Manuel Fernando Gutiérrez Gallardo, jefe de la Unidad de Puertos y Marina Mercante, y contó con la participación de:
- Vicealmirante Retirado Raymundo Sánchez López, director general de ASIPONA Acapulco
- Almirante Retirado Luis Javier Robinson Portillo Villanueva, director general de ASIPONA Ensenada
- Mtra. María Agustina Álvarez, gerente de comercialización de ASIPONA Lázaro Cárdenas, en representación del Vicealmirante Retirado Heliodoro Álvarez Hernández, director general
- Vicealmirante Retirado José Ignacio Moreno Díaz, director general de ASIPONA Manzanillo
- Almirante Retirado Jorge Carlos Tobilla Rodríguez, director general de ASIPONA Puerto Progreso
- Almirante Retirado Abraham Eloy Caballero Rosas, director general de ASIPONA Veracruz
Expansión portuaria: más capacidad para un comercio en crecimiento
Uno de los mensajes centrales del panel es que el sistema portuario mexicano se encuentra en una fase de expansión acelerada; los proyectos en curso, no solo buscan incrementar la capacidad instalada, sino también preparar a los puertos para atender nuevas dinámicas del comercio global, caracterizadas por mayores volúmenes, buques de mayor tamaño y cadenas de suministro más exigentes.
Casos como el de Manzanillo reflejan esta tendencia. El puerto, que ya es el principal nodo de contenedores del país, avanza en un proyecto de ampliación que contempla pasar de una superficie operativa limitada a cerca de 1,880 hectáreas, con hasta 14 posiciones de atraque y una capacidad proyectada de hasta 8.8 millones de TEUs.
Tal crecimiento no solo responde al aumento en la demanda, sino a la necesidad de posicionarse como un hub logístico del Pacífico con alcance internacional.
Paralelamente, Lázaro Cárdenas continúa consolidándose como una plataforma logística-industrial con margen de crecimiento territorial. Con más de 3,800 hectáreas totales —de las cuales más de 1,100 aún están disponibles— el puerto apuesta por expandir su capacidad operativa y fortalecer su infraestructura para el manejo de contenedores, donde ya registra movimientos superiores a los 2.6 millones de TEUs.
En el sureste, Progreso también busca ampliar su escala operativa, con proyectos que duplican su superficie y aumentan la profundidad del canal de navegación, lo que permitirá recibir embarcaciones de mayor tamaño y diversificar su vocación hacia nuevas cargas e inversiones.

El verdadero reto: operación, conectividad y eficiencia logística
Sin embargo, más allá de la expansión física, el panel dejó claro que el principal desafío no está en construir más infraestructura, sino en hacerla funcionar de manera eficiente.
En varios de los proyectos presentados, la conectividad terrestre aparece como un factor crítico. La necesidad de separar el tráfico de carga del flujo urbano, mejorar accesos y desarrollar nuevas vialidades refleja un problema estructural: la falta de integración entre el puerto y su entorno logístico.
Iniciativas como las vialidades alternas en Lázaro Cárdenas o la expansión de accesos en Veracruz buscan precisamente atender este punto.
A esto se suma la modernización de procesos operativos; la incorporación de sistemas de monitoreo en tiempo real, centros de control de tráfico marítimo y nuevas aduanas responde a la necesidad de reducir tiempos, aumentar la visibilidad y mejorar la coordinación entre actores de la cadena logística.
Otro elemento que emerge como cuello de botella es la infraestructura energética; por ejemplo, en el caso de Veracruz, el crecimiento del puerto ha hecho evidente la necesidad de desarrollar nuevas líneas de transmisión y subestaciones eléctricas para sostener la operación de las terminales, lo que confirma que la competitividad portuaria ya no depende únicamente de muelles y patios, sino de un ecosistema logístico más amplio.
Puertos como ecosistemas logísticos: del muelle a la integración territorial
Más allá del crecimiento en capacidad, los proyectos presentados reflejan un cambio de fondo en el que los puertos están dejando de ser únicamente puntos de transferencia de mercancías para convertirse en ecosistemas logísticos integrados.
Dicho enfoque implica articular infraestructura portuaria con elementos clave como aduanas, parques logísticos, sistemas digitales y redes de transporte terrestre. En Lázaro Cárdenas, por ejemplo, el desarrollo de una nueva aduana y la habilitación de rutas fiscales buscan optimizar los procesos de inspección y flujo de mercancías, mientras que los patios logísticos y accesos controlados apuntan a reducir fricciones operativas.
Asimismo, en el norte del país, Ensenada avanza bajo una lógica similar, combinando crecimiento operativo con proyectos orientados a fortalecer su papel como nodo binacional. La ampliación de su infraestructura, junto con el desarrollo de terminales turísticas y espacios logísticos, responde a la necesidad de integrar comercio exterior, turismo y desarrollo regional en una misma estrategia.
Sin embargo, como se destacó durante el panel, este cambio de paradigma exige mayor coordinación entre actores, que incluyen a las autoridades, a operadores, transportistas y comunidades logísticas; toda vez que, la fragmentación puede convertirse, justamente, en uno de los principales obastáculos para la competitividad.

Sostenibilidad, turismo y diversificación: nuevas funciones del sistema portuario
Otro de los ejes que atraviesa a los proyectos portuarios en México es la diversificación de funciones. Si bien la carga comercial sigue siendo el núcleo de la operación, cada vez más puertos están incorporando componentes turísticos, ambientales y sociales dentro de su desarrollo.
Acapulco es un ejemplo claro de esta transformación; tras el impacto de fenómenos naturales recientes, el puerto está impulsando un modelo centrado en la recuperación turística, con proyectos que integran infraestructura marítima, espacios públicos y servicios orientados a fortalecer la experiencia de cruceros y la relación puerto-ciudad.
Progreso, por su parte, combina su papel como nodo logístico del sureste con el crecimiento del turismo de cruceros, al tiempo que proyecta nuevas terminales y un astillero que amplían su alcance industrial. Este tipo de iniciativas reflejan una tendencia hacia puertos multipropósito, capaces de atender distintos segmentos de negocio.
Paralelamente, la sostenibilidad comienza a consolidarse como un componente estratégico. Casos como Ensenada, que ha avanzado en certificaciones ambientales y posicionamiento como “puerto verde”, o los proyectos de electrificación en muelles, evidencian que la presión por reducir emisiones y cumplir con estándares internacionales ya forma parte de la agenda portuaria.
Crecer es necesario, operar mejor es indispensable
Como pudimos ver en el panel, México está apostando por una expansión significativa de su infraestructura portuaria en un momento clave para el comercio global; sin embargo, el éxito de esta estrategia no dependerá únicamente del tamaño de las inversiones, sino de la capacidad de traducirlas en eficiencia operativa.
La presión por atender mayores volúmenes, reducir tiempos y garantizar certidumbre logística obligará a los puertos a evolucionar más allá de la infraestructura física; por ello, la integración con redes terrestres, la digitalización de procesos, la disponibilidad energética y la coordinación entre actores serán factores determinantes para sostener la competitividad.
En un entorno donde el nearshoring y la reconfiguración de las cadenas de suministro están transformando los flujos comerciales, los puertos mexicanos tienen la oportunidad de consolidarse como nodos estratégicos a nivel global. La diferencia estará en qué tan rápido y qué tan bien logren operar esa infraestructura.
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