Inteligencia colectiva para distribución en grandes ciudades ·

Inteligencia colectiva para distribución en grandes ciudades

 |   mayo 11, 2020
Inteligencia colectiva en logística

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Concebimos la inteligencia colectiva como el acceso a datos rápidos que hablan de históricos, que han sido reunidos por una gran cantidad de personas diferentes bajo la teoría de cooperación como enjambre, por ejemplo, con la ventaja aquí de que todas estas personas están, de forma interesada o desinteresada, aportando datos de forma inmediata con la capacidad básica de estarlos centralizando para tener acceso a ellos de forma inmediata.
Es la ventaja que hoy tenemos gracias a que todos tenemos un dispositivo móvil que nos permite obtener datos inmediatos del portador, del usuario, ya sea de forma indiscriminada o de forma directa y/o con fin del conocimiento del usuario. Todo esto combinado es lo que da la utilidad de tener estas redes colectivas.
En el tema de red logística, esta reducción de concepto aporta información sobre cuándo llegas, cuándo sales, cuándo vas a pasar, a qué proveedor vas a ir, si la ruta que estás tomando es segura o no, o tiempos de entrega basados en la información del transporte, de tus líneas de producción o de los flujos de materiales, de manera que el cliente sepa, o tú como cliente, tengas claridad de los tiempos y las informaciones que van relativas a la mercancía.
Aunque se trata de una herramienta clara en términos de redes de distribución, ¿qué tan importante es generar enjambres y lograr colaboración?. Hay poca información en las empresas hechas y derechas que no sea pública; cierto que es conveniente proteger a algunos elementos para que no se conviertan en ventajas para tus competidores de forma especial, pero al final no es un secreto que todos hacemos distribución, no es un secreto que todos vamos a entregar, y la forma en que mis competidores resuelven sus problemas no va a ser extraordinariamente diferente a lo que yo haga.
Vivimos una época en que no existen los descubrimientos mágicos, lo que antes era una tecnología que nadie más tenía, eso ya no existe. Compartir información con proveedores, con clientes, no es ningún impedimento, al contrario: genera muchos más beneficios compartir informaciones que no hacerlo. 
El reto grande es el tiempo, la máxima variable de todas las variables. La logística normalmente tiene forma (se podría pensar “lineal”), pero tiene también una dimensión del tiempo que está afectando, así, no es exactamente una línea-línea, sino una interconexión de diferentes líneas que al final se impactan unas a otras. Así, todo se resume en el tema del tiempo, visto como la prestación del proceso, aquí es donde puede ayudar la inteligencia colectiva.
Si yo produzco cinco piezas por hora, simplemente puede ser un promedio, puede ser un cuadril, puede ser una probabilidad: 95% de las veces produzco cinco piezas por hora. Si empieza a haber una variación, ya sea aleatoria o generada, creo un problema de tiempo en la siguiente parte de la cadena y ese problema es una acumulación o una sustracción del tiempo disponible que tiene la siguiente etapa para acabar, terminar o concluir el proceso.
Conforme vas avanzando en estos pasos o bloques, ese tiempo se puede volver geométrico. Dos mismos procesos en la creación de una materia prima pueden significar tres horas a la hora de entregar un producto terminado.

Los retos del tiempo y la entrega prometida

El tiempo nos lleva a las exigencias de la entrega urbana. ¿Es una necesidad del cliente o una generación de necesidad por marketing? Son las dos. Y no quiero ser como súper ecléctico; es decir, una cosa que yo he visto en México que me ha sorprendido es que los servicios de entrega de bienes de mercancías en línea, llámese Amazon, llámese Doña Flora, hacen mucho énfasis en las entregas el mismo día, día siguiente.
Yo he sido cliente en línea casi desde el año 2000 y participado en varios procesos de estudio de mercado desde hace cinco años, al ser un verdadero comprador en línea, que realmente compra la mitad de sus bienes y servicios a través de internet. Hasta donde puedo recordar, la variable tiempo no era un tema, simplemente había que cumplir con la promesa. Si la promesa eran tres días, cinco días, 10 días, para el cliente esta categoría era importante que se cumpliera, si se retrasaba entonces ya era un servicio malo, pero no había una urgencia temporal de “lo quiero para mañana”.
Creo honestamente que la mitad de esa exigencia sí ha venido de campañas de marketing que han generado esta necesidad, porque en una sociedad de tipo consumista, compramos las cosas para proporcionarnos placer. 80% de nuestras compras son para darnos placer.

Lo que pasa en el proceso es que al ofrecerte un tiempo más corto de recepción de la mercancía, lo que te están diciendo es que tu placer va a llegar más rápido. Vivimos en una sociedad que vive de eso, nos han creado eso los propios tiempos de entrega, por lo tanto, y por definición, tenemos redes de distribución urbana profundamente exigentes en tiempo, que sigue siendo la conclusión sobre qué era lo que más afecta en la cadena logística, cuál era el reto principal: tiempo.
Si de forma casi en línea estoy obteniendo información actualizada de lo que está pasando tres pasos atrás, puedo empezar a ajustar un proceso tres pasos adelante. Pero para esto requieres una red de distribución logística que también sea flexible por definición o por acción.
Todos los problemas de la humanidad han sido resueltos en una base de inteligencia colectiva, lo que pasa es que hoy la tienes digitalizada, inmediata y fácilmente extraíble. Al final, la cultura colectiva, llámese en cualquier materia, es la base misma de resolución de problemas en nuestro progreso diario.
Por Por Federico Kunz. Director de Supply Chain North of Latin America de Samsonite.
The Logistics World 

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