6 de Enero de 2026

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Logística y distribución

El auge del bienestar femenino transforma la cadena de suministro nutracéutica

Desde la manufactura hasta la última milla, la logística se adapta a un consumo más segmentado
Laura Herrera
bienestar femenino cadena de suministro nutracéutica 1

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El auge del bienestar femenino no es solo una tendencia ideológica relacionada con el feminismo, es una necesidad de mercado y de salud que está obligando a una reconfiguración profunda de la cadena de suministro nutracéutica.

Durante su conferencia en THE FOOD TECH® | SUMMIT & EXPO 2025, el pasado 8 de octubre, la Dra. Rebeca López-García, directora de Logre International Food Science, expuso cómo las necesidades biológicas específicas de las mujeres están obligando a la industria a replantear no solo la formulación de productos, sino toda la infraestructura que los hace llegar al mercado.

La salud femenina no falla por falta de productos, falla porque históricamente no se diseñaron ni se distribuyeron pensando en el cuerpo de la mujer”, señaló la especialista.

Este cambio tiene un fuerte componente económico, el mercado global de suplementos y alimentos fortificados dirigidos a mujeres alcanza un valor estimado de 57,000 millones de dólares, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 5.25%. La industria está pasando de un modelo basado en estudios clínicos realizados mayoritariamente en hombres a uno de nutrición de precisión para la mujer.

¿Por qué las guías de salud están diseñadas para hombres?

De acuerdo con López-García, históricamente la exclusión de las mujeres de los estudios clínicos fue una decisión deliberada motivada por razones económicas y metodológicas, no un descuido; hasta 1990, la investigación científica priorizó modelos masculinos por considerarlos más “estables”, evitando la complejidad de los ciclos hormonales femeninos y los mayores costos logísticos que implicaba incluir hembras en estudios de seguridad y toxicología.

Además, durante décadas se asumió erróneamente que los resultados obtenidos en hombres podían extrapolarse directamente a las mujeres, ignorando diferencias clave en farmacocinética y farmacodinamia; por ejemplo, existen diferencias biológicas críticas que van más allá del peso:

  • Composición corporal: Las mujeres suelen tener un mayor porcentaje de grasa corporal, lo que afecta la distribución de fármacos lipofílicos (que se disuelven en grasas).
  • Filtración renal: La velocidad con la que los riñones eliminan sustancias suele ser distinta, lo que puede llevar a una acumulación tóxica de medicamentos si se receta la "dosis estándar" basada en hombres.

Esta práctica generó vacíos críticos en la medicina, como estudios fundamentales sobre estrógeno, aspirina y riesgo cardiovascular que se realizaron sin incluir mujeres, por lo que muchas guías clínicas actuales siguen basándose en modelos masculinos; como consecuencia, los síntomas femeninos de enfermedades graves suelen no reconocerse a tiempo, lo que incrementa la mortalidad en mujeres.

Un ejemplo, son las guías para enfermedades cardiovasculares, mientras que el "modelo masculino" de infarto suele presentar dolor agudo en el brazo izquierdo y pecho, las mujeres a menudo presentan:

  • Náuseas y mareos.
  • Dolor de mandíbula o espalda.
  • Fatiga extrema.

Al no haber incluido mujeres en los estudios base, durante años los médicos (y las propias mujeres) no reconocieron estos síntomas, lo que retrasó tratamientos vitales.

¿Cómo este sesgo impacta en la industria de nutracéuticos?

Cabe mencionar que los nutracéuticos son productos que se encuentran entre la línea de los suplementos alimenticios y los fármacos, el sesgo histórico en la investigación clínica ha tenido un impacto profundo en esta industria, generando brechas de eficacia, seguridad y oportunidad de mercado, tales como:

1). Productos ineficaces para el organismo femenino. La mayoría de los suplementos se desarrollaron con base en dosificaciones y modelos fisiológicos masculinos, por lo que muchas mujeres no obtienen los beneficios esperados, las formulaciones suelen ignorar sus necesidades biológicas y su salud integral.

2). Vacíos en nichos especializados (atletas y hormonas). Sectores como el de mujeres atletas carecen de productos adecuados, ya que muchos suplementos deportivos dependen de la testosterona para ser efectivos, una hormona presente en niveles distintos y variables en el organismo femenino.

3). Riesgos de salud y diagnósticos tardíos. El sesgo eleva riesgos sanitarios, debido a que las guías clínicas basadas en modelos masculinos provocan que síntomas femeninos, especialmente en enfermedades cardiovasculares, se diagnostiquen tarde, aumentando la mortalidad. En suplementación, deficiencias como la anemia suelen detectarse cuando el daño ya está avanzado.

4). El error de la “extrapolación”. Durante décadas se asumió que los resultados obtenidos en hombres podían aplicarse a las mujeres; esto, llevó a recomendaciones basadas en estudios con miles de participantes masculinos y ninguna mujer, como en el caso del estrógeno y la aspirina.

En conjunto, este sesgo ha llevado a que la industria nutracéutica ofrezca productos que no siempre funcionan para la mitad de la población, perpetuando deficiencias nutricionales y limitando su impacto en la salud y el desarrollo económico.

¿Cómo el bienestar femenino transforma la cadena de suministro nutracéutica?

Además de las diferencias entre hombres y mujeres a nivel fisiológico y hormonal, Rebeca López García señala que, entre el propio mercado femenino, los requerimientos nutricionales son muy distintos a lo largo de la vida; por ejemplo, entre la adolescencia, la etapa reproductiva, el embarazo, la lactancia, la menopausia y el envejecimiento activo, los niveles hormonales son muy diferentes y las necesidades nutrimentales también.

Las mujeres necesitan cosas totalmente diferentes en cada etapa de la vida, y muchas veces dentro de la misma etapa, esa variabilidad no se puede resolver con un solo producto”, afirmó la especialista.

El crecimiento del mercado femenino y sus requerimientos específicos,impactan la cadena de suministro en los siguientes ejes fundamentales:

1). Abastecimiento de ingredientes de alta biodisponibilidad. La cadena de suministro ya no puede limitarse a materias primas genéricas, la ponencia destaca que la eficacia depende de la forma química y la biodisponibilidad:

  • Hierro: Se está migrando del sulfato ferroso al hierro quelado (bisglicinato) que, aunque puede parecer más caro, ofrece mejor absorción y tolerancia gástrica, lo que reduce el abandono del tratamiento.
  • Folato Activo: El suministro debe priorizar el M-5-MTHF (forma activa) sobre el ácido fólico sintético, ya que el primero tiene biodisponibilidad directa sin necesidad de metabolización hepática previa.
  • Vitamina K2: La logística de compras debe asegurar el isómero todo-trans, que es el que posee la mejor actividad biológica, a diferencia de otras formas naturales menos eficaces.

2). Rigor regulatorio y gestión de riesgos en el sourcing. El bienestar femenino exige pilares estrictos de seguridad y aceptabilidad. La cadena de suministro debe garantizar que los ingredientes cuenten con las aprobaciones regulatorias correctas:

  • Un ejemplo crítico es la colina: Las fuentes deben asegurar sales de tartrato aprobadas, evitando mezclas racémicas que, aunque más baratas, pueden presentar problemas de nefrotoxicidad y baja biodisponibilidad.
  • Esta necesidad de pureza y especificidad química transforma los criterios de selección de proveedores y los protocolos de control de calidad en la entrada de materiales.

3). Complejidad en la producción y gestión de SKU. La personalización según el ciclo de vida y las variaciones hormonales introduce una complejidad masiva en los inventarios. La cadena de suministro debe gestionar productos específicos para:

  • Etapas de vida: Juventud activa, embarazo, madurez activa y vejez.
  • Ciclo menstrual: Requerimientos variables de hierro, zinc, calcio y selenio según la fase del ciclo (ovulación vs. fase folicular).
  • Kitting y packaging: Debido a que ciertos ingredientes interactúan entre sí, la producción debe diseñar empaques que faciliten el consumo separado (mañana, tarde y noche), lo que requiere una logística de ensamblaje o co-packing más detallada.

4). Distribución proactiva y el factor “timing”. La distribución se vuelve un factor de salud pública. Un caso crítico es el folato, que debe estar disponible para las mujeres antes de que sepan que están embarazadas, ya que el cierre del tubo neural ocurre entre el día 27 y 28 de gestación. Si la logística de distribución falla en mantener una disponibilidad constante, el "momento de exposición" se pierde, perpetuando brechas de salud.

5). Impacto económico y productividad. Cerrar la brecha de nutrición femenina a través de una cadena de suministro eficiente tiene un impacto directo en el PIB; por ejemplo, reducir la anemia en mujeres en edad productiva en México generaría un ahorro estimado de 931.2 millones de dólares en productividad. Asimismo, una logística adecuada para la salud ósea podría mitigar el costo de la osteoporosis, estimado en 1.9,000 millones de dólares en el país.

Omnicanalidad y última milla, donde se define el acceso

El comportamiento de compra femenina también impacta en la distribución; las mujeres, adquieren suplementos en farmacias, supermercados, tiendas especializadas y, cada vez más, en plataformas digitales. Esto obliga a las empresas a operar bajo esquemas de omnicanalidad real, con inventarios integrados y visibilidad en tiempo real.

Para la logística, el reto no es solo entregar rápido, sino entregar el producto correcto y en un mercado altamente segmentado, un error de surtido puede comprometer la eficacia del suplemento y erosionar la confianza del consumidor. En este sentido, la última milla se convierte en un punto crítico de precisión y trazabilidad, más cercano a la logística farmacéutica que al retail tradicional.

Como podemos notar, la cadena de suministro nutracéutica está dejando de ser una estructura de volumen para convertirse en una red de alta precisión, donde la selección química, el tiempo de entrega y la segmentación extrema son los nuevos estándares para atender el poder de compra y las necesidades biológicas de la mujer.

Las empresas que logren alinear innovación científica con manufactura adaptable, inventarios segmentados y distribución omnicanal estarán mejor posicionadas para capitalizar este crecimiento.

La innovación no termina en el laboratorio, termina cuando el producto llega a la mujer correcta, en el momento correcto”, concluyó López-García.


Laura Herrera

Periodista con experiencia en sitios digitales como El Universal, Univision, Condé Nast y TecScience. Apasionada por la investigación y el storytelling.

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