Los accidentes viales dejan secuelas casi imperceptibles en ciudades y carreteras, pero heridas profundas en las personas involucradas. Y, aunque no es la norma, en los episodios en los que el transporte de carga aparece, los accidentes llegan a ser de mayor severidad.
La estadística sobre colisiones en carreteras federales lo confirma. En 2023 -último dato oficial disponible- se reportaron 12,099 incidentes con un saldo de 1,864 personas que perdieron la vida en el lugar. Un 40% del total de colisiones (4,769) involucró vehículos de carga con un saldo de 345 fallecidos.
En 68% de los casos, los operadores de estas unidades fueron responsables, según el Anuario Estadístico de colisiones en carreteras federales 2023, realizado por el Instituto Mexicano del Transporte (IMT). Los datos ayudan a dimensionar por qué un choque con vehículos pesados rara vez es un evento menor.

Frecuentemente, la conversación suele quedarse en el accidente como estadística, aunque para la cadena de suministro el impacto se multiplica en cierre de carriles, desvíos, lead times comprometidos y hasta la vulneración del cargamento.
En esa frontera donde la seguridad vial se cruza con la continuidad operativa, la variable que más pesa es la misma que define la sobrevivencia de un herido grave, llegar a tiempo.
Razones para hacer valer la ‘hora dorada’
La primera hora después de una emergencia como un accidente vial, se vuelve crucial para salvar una vida. Este periodo es conocido como la “hora dorada”, ya que durante esos 60 minutos el cuerpo compensa las alteraciones físicas sufridas, según refieren artículos de la Universidad Anáhuac y del INESEM Business School de España.
Para José de Jesús Morales Figueroa, estudiante de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME) Ticomán, del IPN, la “hora dorada” no es un eslogan, es una ventana que puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. “Durante los primeros 60 minutos se puede salvar hasta 75% de las vidas o evitar daños permanentes”, dice a The Logistics World.
Por ello, desarrolló un proyecto que pretende acortar el tiempo que toma a los cuerpos de emergencia para llegar al lugar del accidente, incluso cuando no hay llamada de auxilio posible porque no hay señal celular estable o no hay alguien que pueda pedir ayuda.
Ganar minutos al silencio después del impacto
El proyecto del joven de 25 años se construye alrededor de una idea sencilla de explicar y compleja de ejecutar. Se trata de un sistema ‘anclado’ al vehículo que, al detectar un percance vehicular de gran magnitud, envía una señal de emergencia de forma automática.
El punto de partida es el momento del percance toda vez que, en ocasiones, las personas pueden quedar en shock o inconscientes. Por eso, la propuesta busca reemplazar el eslabón más frágil, la llamada humana, con una detección instrumentada.
“Mi proyecto se basa en un sistema que manda una señal de emergencia cuando se presenta un percance vehicular de gran magnitud”, señala. La propuesta también puede contribuir a ser más selectivos a la hora de accionar la solicitud de los servicios de emergencia.
Permitirá activarlos solo cuando de verdad se cruza el umbral de gravedad, sea para los pasajeros de un automóvil particular o el conductor de un vehículo de carga. En el caso del transporte de carga, la activación también representaría mayor integridad para la mercancía. “Se agilizaría el arribo de los cuerpos de seguridad lo antes posible, antes de que alguien quiera vandalizar la unidad (rapiña)”, explica.
¿Cómo funciona y qué necesitaría para escalar al transporte de carga?
La propuesta de José está anclada a la computadora del vehículo y se apalanca de las señales recabadas por sensores distribuidos en la unidad. Estos, eventualmente, ayudan a determinar la magnitud del impacto y decidir si procede o no el aviso a los cuerpos de emergencia.
Para sortear el problema de la baja conectividad en zonas remotas por las que transitan autos particulares y el transporte de carga, Morales no apuesta por una sola red para emitir la señal de auxilio; precisamente porque conoce el talón de Aquiles de muchas carreteras mexicanas.
La propuesta considera cambiar de canal según disponibilidad, usando “la red Wi-Fi, la señal celular, la señal satelital GSM o cualquier otro tipo de red”, con el objetivo de “no depender de solamente una red”.
En lo técnico, reconoce que no todos los vehículos están listos para este nivel de detección especialmente porque implica tener sensores adicionales a los que se encuentran en los vehículos para otras funciones de monitoreo a funciones y mantenimiento predictivo.
Asegura que en vehículos particulares, “lo óptimo sería aumentar tres o cuatro sensores más”, dedicados a detectar fuerzas asociadas a impactos severos, con apoyo del posicionamiento global cuando sea posible.
Un semillero de propuestas tecnológicas disruptivas
José desea hacer realidad el proyecto a mediano plazo tan pronto como las condiciones de infraestructura y conectividad evolucionen. En paralelo, busca estrechar la relación con empresas que incentivan la innovación tecnológica.
Huawei es una de ellas, particularmente a través de Seeds for the Future, su programa de responsabilidad social enfocado al desarrollo de talento. Surgió por primera vez en 2005, en Tailandia y ahora está en más de 142 países, de acuerdo con Shau Wa Yu Tan, gerente de Responsabilidad Social Corporativa y Programas de alianzas en Huawei México.

En México, el programa arrancó en 2015 y, tras los altibajos operativos que trajo la pandemia, en 2025 volvió a llevar diez estudiantes mexicanos a China; entre ellos a José.
“Cada año buscamos a chicos en el último año de la carrera o recién egresados que tengan un muy buen nivel de inglés y que hayan desarrollado un proyecto con base tecnológica y de impacto social”, explica a The Logistics World.
Los integrantes de la generación 2025 estuvieron una semana en Shenzen ciudad sede del corporativo y centros de I+D de Huawei en donde coincidieron con otros 140 estudiantes de al menos 12 países más.
De China para su aplicación local
De acuerdo con Shau Wa, el componente de inmersión tecnológica es central. Abunda que los participantes tomaron clases de 5G, de Cloud Computing, de Inteligencia artificial, y visitaron centros de innovación donde la industria se observa en funcionamiento, no en diapositivas.
“Alumnos como José aprendieron más de la parte automotriz de Huawei… Es un programa que se transforma siempre porque sabemos que al estar en la industria de las telecomunicaciones necesitamos innovar”, destaca.
Llevamos a 10 estudiantes para que fueran parte de un programa de innovación y de desarrollo de talento con la parte de inmersión cultural y otra de formación tecnológica
Shau Wa Yu Tan, gerente de Responsabilidad Social Corporativa y Programas de alianzas en Huawei México
José lo aterriza desde su experiencia al conocer tecnologías y socios del ecosistema chino, desde DJI hasta Tencent, y al ver casos de uso donde la conectividad de baja latencia cambia industrias completas como la del autotransporte.
Ese aprendizaje regresa a México convertido en criterio de diseño. En seguridad vial para transporte de carga en donde no basta con detectar, hay que transmitir y resistir condiciones hostiles.
Para la logística, la promesa de una alerta automática bien diseñada no solo es salvar vidas también es reducir el tiempo de exposición de la unidad, mejorar la coordinación de respuesta y bajar la probabilidad de robo oportunista.
En términos de cadena de suministro, es convertir un evento caótico en un incidente atendible con protocolos y trazabilidad de emergencia.












