La relación comercial entre México y la Unión Europea es relativamente joven y se espera que en 2026 renovará sus votos con la modernización del Acuerdo Global, que sustituirá al Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM), en vigor desde el año 2000.
Desde ese año, el intercambio comercial entre ambas partes se quintuplicó hasta superar los 90,000 mdd en 2024, según un análisis del IMCO. Sin embargo, bien puede decirse que la relación es muy dispareja.
Hace dos años, México exportó a países de la Unión Europea cerca de 26,400 mdd en mercancías e importó 70,358 millones de dólares, según datos de Banxico. De enero a noviembre de 2025 -último dato disponible- la asimetría se mantenía con 24,845 mdd en exportaciones por 61,136 mdd de importaciones desde el bloque europeo.
Académicos y consultores internacionales coincidieron en que la renovación del Acuerdo Global México-Unión Europea, llevará la relación a un nivel más allá de lo comercial justo en un contexto global de alta complejidad. Lograrlo no será sencillo.
Una actualización 'sin dolor' para Estados Unidos
La modernización del Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM) responde al nuevo escenario comercial actual que es más digital y sostenible, y llega en un momento crucial para ambas partes, cada una con sus complejidades al interior y aderezadas por la presión geopolítica y comercial desde Estados Unidos.
Aribel Contreras, coordinadora de la Licenciatura de Negocios Internacionales de la Universidad Iberoamericana menciona que, dada la complejidad actual del tablero geoeconómico, para México y la Unión Europea, se vuelve profundamente necesario estrechar la relación con la modernización del acuerdo.
“Es mejor ir juntos que separados para enfrentar estos retos globales a los cuales tanto México como la Unión Europea se están enfrentando", dijo durante el webinar “Modernización del Acuerdo Global México-Unión Europea: relevancia estratégica, beneficios y acciones para México”, convocada por el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi).
El valor del acuerdo debe entenderse más allá de la mera actualización debido a los cambios estructurales a nivel internacional que se están registrando, añadió Mónica Laborda Sánchez, consultora internacional y académica en la Universidad Panamericana.
Para México, el Acuerdo Global con la UE no pretende desplazar a Estados Unidos como principal socio comercial de México. El objetivo, según Laborda, es reducir vulnerabilidades estructurales, ampliar márgenes de maniobra y evitar una dependencia excesiva de los principales socios comerciales en el actual entorno de volatilidad.
Más allá de lo comercial
Guadalupe González Chávez, asociada del Comexi consideró que el hecho de que las negociaciones para la actualización del TLCUEM hayan durado más de dos décadas, da una idea de qué tan robusta es la modernización del acuerdo: “No es un mero acuerdo trasatlántico”.
El Acuerdo Global con la Unión Europea consolida retos y oportunidades vinculadas a la sostenibilidad, la conectividad, la digitalización, la inversión, los derechos laborales y la cultura. “Son temas que incluso fueron difíciles durante la implementación en la fase anterior del acuerdo”, recordó.
En materia comercial implica la reducción de aranceles a productos agropecuarios como el jugo de naranja, el atún, la miel o las frutas", agregó Mónica Laborda Sánchez, quien recordó que se estima que el comercio con la UE representa alrededor del 7% del total de Mexico, algo insuficiente para evaluar el alcance del acuerdo.
La capacidad de México para ser resiliente es lo que realmente se debería considerar. "Su verdadero valor está en la capacidad de transformar gradualmente la calidad y la resiliencia de la inserción internacional de México", apuntó Laborda.
Las áreas de oportunidad de la modernización
El Acuerdo Global Modernizado con la Unión Europea actualizará y endurecerá algunas reglas en bienes, servicios, inversión, compras públicas y en comercio digital, pero conservará un carácter mixto.
En palabras de Laborda, incorporará de manera estructural compromisos en sostenibilidad, en derechos laborales y cooperación política; pero conservando algunas disciplinas que corresponden a la Unión Europea y otras que atañen a los Estados miembros.

Además, se trata de un acuerdo con mayor densidad regulatoria lo aumenta su profundidad y complejidad institucional. “Elimina progresivamente los aranceles especialmente en el sector agroalimentario. Ahí hay una apertura de oportunidades para productos sensibles para México como aguacate, carne, jugo de naranja o tequila”.
De acuerdo con representantes diplomáticos, el nuevo Acuerdo ampliará hasta 86% la eliminación de los aranceles a los bienes agrícolas mexicanos en forma inmediata y otro 10% se desgravará en los próximos siete años.
La tarea que tienen que hacer gobiernos y empresas
Para México, provechar el potencial del Acuerdo Global Modernizado no se dará por sí solo. El gobierno deberá trabajar para garantizar un entorno de seguridad física y jurídica para hacer negocios, avanzar en temas de facilitación comercial y mostrar una capacidad de ejecución con un calendario bien establecido, metas y objetivos claros.
Las empresas, por su parte, tienen que prepararse en temas de cumplimiento, reglas de origen, digitalización, gestionar riesgos laborales y ambientales, porque la Unión Europea es muy demandante en esos temas.
“El acceso efectivo de las empresas al mercado europeo depende cada vez más de estándares verificables y no solamente de preferencias arancelarias, como hoy sucede a nivel internacional", afirmó José Joel Peña Llanes, académico de la UNAM y secretario general International Law Association rama México y asociado del Comexi.
Corregir los cuellos de botella
Un primer desafío, dijo, es la coordinación del Estado mexicano en todos sus niveles para ejecutar compromisos que involucran procesos aduanales, temas de regulación técnica y mejores medidas fitosanitarias - altamente relevantes para el mercado europeo- hasta los mecanismos de solución de controversias.
“La propuesta es adoptar un esquema permanente de coordinación interinstitucional para tratar de corregir los cuellos de botella detectados en el acuerdo vigente con la Unión Europea y en otros acuerdos como del TMEC”, mencionó.
Destinos de exportación que sí sean un reto
Pero también se requiere que el gobierno, a través de sus embajadas, haga diplomacia comercial que permita posicionar más productos y mejores servicios en países que conforman el bloque europeo ya no tan tradicionales como hoy es España. Ahí está el verdadero reto, según Aribel Contreras, de la Universidad Iberoamericana.
“El chiste es ver cómo distribuir mejor la capacidad exportadora en el resto de las 27 naciones para que sí haya un cambio de paradigma y esto se convierta en un reto de nuestra capacidad exportadora”, aseguró.
Entre la difusión y la transición realista
Entre los primeros pasos que el gobierno mexicano tendría que dar para catapultar las oportunidades entre la comunidad empresarial del país es la implementación de mecanismos de difusión. Dar a conocer el acuerdo a exportadores e informarles sobre los retos y “las reglas a cumplir para poder insertarse en el mercado europeo, según Joel Peña.
Pero la Unión Europea también tiene que poner de su parte para que el nuevo Acuerdo Global llegue a ser benéfico para ambas partes.

El especialista de la UNAM asegura que el bloque debe actuar con coherencia, apoyando transiciones realistas y “evitando que exigencias de ciertos países que le temen a la importación de productos agropecuarios, se conviertan en barreras de facto” por falta de acompañamiento técnico con plazos razonables.
¿En qué parte del proceso está el nuevo tratado con la UE?
Los textos relativos a la modernización del Acuerdo Global México-Unión Europea fueron aprobados a inicios de 2025 y en septiembre, el Consejo de la UE autorizó los ajustes, lo que representó la antesala a la firma del acuerdo. Se prevé que esta firma suceda en el primer cuatrimestre del año.
Posteriormente vendrá la ratificación. En este proceso entran en juego las dos aristas del Acuerdo Global Modernizado. En la negociación se consideró un pilar político, de cooperación, gobernanza, sostenibilidad, derechos laborales, diálogo institucional y coordinación en política exterior entre México y la Unión Europea.
Un segundo pilar es el Acuerdo Interino sobre Comercio. Este funciona como un acuerdo espejo que incluye únicamente componentes comerciales cuya competencia recae exclusivamente en la Unión Europea: liberalización arancelaria, acceso a bienes y servicios, reglas de origen y comercio digital, entre otros.
Analizar esta parte es competencia exclusiva de la Unión Europea por lo queentrará en vigor en cuanto el Senado de México y el Parlamento Europeo lo aprueben. El primer pilar, con aspectos relativos a la política y la sostenibilidad, deberá ser aprobada por los parlamentos de los 27 estados de la Unión Europea, proceso que puede tardar varios meses.












