La inestabilidad del comercio internacional amenaza con no ceder terreno en lo que resta del año. El conflicto bélico en Medio Oriente es, sin duda, uno de los factores que augura con mermar el desempeño del comercio mundial de mercancías y de servicio en 2026, según pronostica la OMC.
Otra parte de la presión proviene de Estados Unidos. En febrero, la administración Trump recurrió a un arancel global temporal de 10% por 150 días, luego del revés judicial a sus gravámenes previos, mientras abría nuevas investigaciones comerciales bajo otras facultades legales.
En ese contexto, abrir mercados y rediseñar rutas dejó de ser una apuesta de expansión comercial para convertirse en una decisión de resiliencia. Ahí es donde instrumentos como el Protocolo de Ejecución firmado entre el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) y la Administração dos Portos de Sines e do Algarve adquiere una relevancia más concreta para México y Portugal.
Del acercamiento político a la ruta operativa
El protocolo firmado a inicios de febrero entre ambos países propone una salida logística en un momento en que México necesita ampliar su mapa de conexión con Europa y dar contenido comercial al Corredor Interoceánico como plataforma de negocios.
El acercamiento entre las partes firmantes se dio con el Memorándum de Entendimiento firmado el 22 de diciembre de 2023 en donde se establecía el corredor marítimo Coatzacoalcos-Sines. La meta oficial fue articular una ruta con potencial para fortalecer cadenas de producción entre México, Portugal, América del Norte y la Unión Europea.
De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores, el nuevo instrumento entre México y Portugal pretende impulsar alianzas en infraestructura, energía, transportes, logística, movilidad y digitalización.
Está pensado para mover carga contenerizada, graneles secos, gas natural licuado y otros energéticos entre Sines y el Istmo de Tehuantepec.
Sines y Coatzacoalcos conectan dos lógicas logísticas distintas
El valor del protocolo depende de la calidad de los nodos que conecta. Del lado de Portugal, Sines ofrece una base sólida: la autoridad portuaria reportó que en 2024 movilizó 1.9 millones de TEU, creció 16% anual y reforzó su conectividad con cinco nuevos servicios regulares, con lo que consolidó su presencia entre los principales puertos de contenedores de la Unión Europea.
Para el comercio exterior, Sines no importa sólo por Portugal. Destaca porque funciona como una puerta atlántica con alcance sobre la península ibérica y mejor integración con redes europeas.
En términos de supply chain, eso significa que la ruta se puede medir no sólo por el arribo a puerto, sino por la continuidad terrestre y la frecuencia de servicios.
Del lado mexicano, el puerto de Coatzacoalcos, en Veracruz, aporta una lógica complementaria. La Asipona tiene rutas semanales de contenedores, servicio de ferrobuques que conectan con el puerto de Mobile, en Alabama, y conectividad marítima, terrestre y ferroviaria.
La Línea Z del Corredor Interoceánico, por ejemplo, tiene 308.5 kilómetros y conecta el puerto de Salina Cruz, en Oaxaca, en el lado del Pacífico; con el puerto de Coatzacoalcos, del lado del Atlántico.
La combinación del puerto veracruzano con Portugal vuelve más tangible la narrativa del CIIT. Sines aporta escala atlántica y acceso europeo; Coatzacoalcos aporta entrada a una plataforma multimodal mexicana que conecta Golfo, Pacífico y ferrocarril. La apuesta, por tanto, es claramente multimodal.
Una relación comercial pequeña pero dinámica
El comercio bilateral entre México y Portugal tiene un rol menor frente a otros socios europeos. En 2024, el intercambio total entre México y Portugal sumó 808.5 millones de dólares; en 2025 llegó a 855.6 millones, un crecimiento de 5.8%, según datos del Banco de México.
La balanza comercial no favorece a México. Las exportaciones mexicanas a Portugal pasaron de 77.7 millones de dólares en 2024 a 103.1 millones en 2025, un alza de 32.7%, mientras las importaciones desde Portugal pasaron de 730.8 a 752.4 millones de dólares, con un avance de 3 por ciento.
Ese comportamiento modificó parcialmente el balance, aunque no su estructura. El déficit de México con Portugal pasó de 653.0 a 649.3 millones de dólares entre 2024 y 2025, y la tasa de cobertura de exportaciones sobre importaciones mejoró de 10.6 a 13.7%, señal de un mayor dinamismo exportador mexicano en el último año.
La lectura de fondo es relevante para el protocolo: La base comercial es pequeña y asimétrica, pero el crecimiento de las exportaciones mexicanas sugiere que hay margen para ampliar ventas si la relación bilateral gana certidumbre logística, servicios más predecibles y una ruta comercial mejor estructurada.
Exportaciones de México a Portugal
En 2025, la oferta exportable mexicana hacia Portugal se concentró en rubros de alimentos, bebidas y tabaco con 22.9 millones de dólares; maquinaria y equipo eléctrico con 18.6 millones; productos del reino vegetal con 12.6 millones; material de transporte con 11.8 millones; y plásticos y caucho con 5.1 millones.
Esos cinco grupos explicaron cerca de 69% de las exportaciones mexicanas a Portugal en 2025. El dato más llamativo fue el salto de alimentos y bebidas, que pasaron de 3.34 millones de dólares en 2024 a 22.98 millones en 2025, con lo que se colocaron como el principal motor del avance exportador mexicano.
La señal es importante porque amplía la lectura del corredor. El potencial no se restringe a energéticos o carga industrial pesada;también puede capturar mercancía agroindustrial y manufactura con valor agregado, siempre que la oferta mexicana encuentre frecuencia marítima, ventanas operativas y costos competitivos.
Importaciones de México desde Portugal
La canasta de bienes comprada por México desde Portugal refleja una relación más industrial. En 2025, las compras se concentraron en maquinaria y equipo eléctrico con 284.4 millones de dólares, textiles y sus manufacturas con 89.2 millones, pasta de madera y papel con 67.2 millones, madera y sus manufacturas con 63.2 millones, y plásticos y caucho con 57 millones.
En conjunto, esos cinco grupos representaron alrededor de 74.6% de las importaciones mexicanas desde Portugal.
Las importaciones confirman que la relación bilateral no se apoya en un solo producto, sino en un bloque diversificado de insumos y manufacturas que dependen de una logística confiable para sostener tiempos de reposición y abasto.
Lo que puede cambiar para la logística y la cadena de suministro
Se prevé que el impacto positivo del acercamiento entre México y Portugal vía el Corredor Interoceánico y Sines, está en la diversificación de accesos. Para las empresas mexicanas, una conexión más estructurada con Sines puede funcionar como puerta complementaria hacia Europa Occidental vía la península ibérica.
Para empresas de Portugal, Coatzacoalcos puede leerse como un acceso a una plataforma mexicana con proyección interoceánica.
Para la operación, una ruta de este tipo ayuda a repensar inventarios, consolidación de carga, selección de gateways y cobertura regional para mercancía contenerizada, forestal, papelera, agroindustrial o manufacturera. En un entorno volátil, la redundancia logística gana valor por sí misma.
El acuerdo también enfrenta límites. Con la escala actual del comercio bilateral, el corredor no desplazará de entrada a rutas dominantes ni cambiará por sí solo la geografía del comercio exterior mexicano; su papel, al menos en una primera etapa, parece más complementario que sustitutivo.
El riesgo es que el acercamiento entre México y Portugal se quede en una plataforma política si no viene acompañado de frecuencia marítima, masa crítica de carga, coordinación aduanera y ejecución ferroviaria.
El activo estratégico existe, pero su traducción en ahorro de tiempo, costo o confiabilidad para las empresas dependerá de cómo se opere.
La puerta a Europa en tiempos de reacomodo comercial
El mayor acercamiento de Sines con el Corredor Interoceánico se da en la antesala de la ratificación del Acuerdo Global modernizado entre la Unión Europea y México.
Si la relación avanza hacia una actualización institucional, rutas como la que une a Coatzacoalcos con Sines pueden ganar sentido como piezas funcionales de una estrategia mayor de acercamiento comercial y logístico.
El mayor acercamiento comercial entre México y Portugal surge en un momento en que los aranceles, la presión geopolítica y la fragilidad de las rutas globales empujan a las empresas a buscar accesos alternos y redes más flexibles.
Si el protocolo logra traducirse en servicios y carga real, su valor logístico puede crecer más rápido que su dimensión política.













