Hoy, la prioridad es mantener los inventarios ajustados, señala el Logistics Managers’ Index (LMI), elaborado por un consorcio de universidades estadounidenses en conjunto con el Council of Supply Chain Management Professionals (CSCMP).
Mientras que en febrero de 2025 las compañías acumulaban existencias a un ritmo acelerado de 64.8 puntos –muy por encima del umbral de crecimiento– para anticiparse a la llegada de aranceles, 12 meses después el objetivo es mantener tensas las riendas, con un registro de apenas 53.8, apenas por encima del punto medio. “Las empresas están adoptando el enfoque opuesto en febrero de 2026, manteniendo niveles de inventario ajustados para evitar los costos arancelarios existentes", señala el reporte.
Durante la presentación en vivo del índice, Zac Rogers, analista principal y profesor de la Universidad Estatal de Colorado, explicó que la certidumbre –aunque los aranceles sigan vigentes– ha permitido a las empresas diseñar estrategias más precisas: "Si tienes certeza, la gente puede operar en un ambiente con aranceles", contrastando con la parálisis que generaban las prórrogas constantes del año anterior.
Aranceles y certidumbre: el giro en la estrategia de inventarios
Y es que en los últimos trimestres, los transportistas pequeños han sido los más golpeados por la incertidumbre, los costos al alza y la presión de las grandes corporaciones. Pero, de acuerdo con el reporte del CSCMP, la marea está cambiando.
Para entender lo que viene, conviene tener presente que el índice se lee como un semáforo: el 50 es el punto medio exacto, que indica que no hay crecimiento ni contracción. Cuanto más arriba de 50 se encuentre un indicador, más rápido está creciendo; cuanto más abajo, más se está contrayendo. Una lectura de 60 significa expansión sólida, mientras que 40 indica contracción pronunciada. Con esta lógica en mente, los números que siguen cobran todo su sentido.
La asimetría que tensa el transporte
La fotografía completa, sin embargo, revela que esa estrategia de inventarios flacos no se distribuye de manera uniforme a lo largo de la cadena. Según los datos del LMI, las grandes corporaciones –fabricantes de escala y minoristas de alcance nacional– reportan una contracción en sus niveles de inventario de 44.6 puntos, lo que significa que están reduciendo activamente sus existencias. En contraste, las pequeñas y medianas empresas registran una expansión robusta de 60.0 puntos.
“La contracción de las empresas más grandes probablemente coincide con las tasas de expansión más moderadas reportadas por los minoristas”, detalla el informe, sugiriendo que las firmas de mayor tamaño están utilizando su poder de negociación para que sean sus proveedores y socios más pequeños quienes carguen con los costos y riesgos de almacenar. Durante el webinar en el que se presentó el informe, Rogers describió este fenómeno con una metáfora elocuente: “Las grandes empresas están utilizando su tamaño para que las pequeñas empresas tengan un montón de inventarios para ellos”.
Esta asimetría tiene consecuencias directas en el mercado del transporte. Si las grandes corporaciones mantienen inventarios flacos pero necesitan seguir abasteciendo sus puntos de venta, lo que hacen es mover mercancía con mayor frecuencia y en lotes más pequeños, recurriendo al transporte justo a tiempo para compensar la falta de colchones propios.
“La capacidad de transporte está significativamente más ajustada este año (41.0 en 2026 frente a 55.1 en 2025) y los precios del transporte son significativamente más altos (76.7 en 2026 frente a 65.5 en 2025)”, subraya el estudio, que califica este cambio como “dramático” tanto en las estrategias de cadena de suministro como en la utilización de activos.
En la sesión de preguntas, un asistente inquieto preguntó si esta dinámica podría traducirse en una ola de quiebras entre los transportistas más pequeños. Rogers reconoció que “los márgenes son muy ajustados” y muchos carriers pequeños ya han enfrentado dificultades, pero matizó: “Los que todavía están en el mercado probablemente tengan una oportunidad ahora para ver un poco de expansión”, siempre que logren navegar un entorno de capacidad contraída, pero demanda sostenida.
Las pymes logísticas, al límite en EU
Ahí reside la paradoja que debería preocupar a los directivos de las grandes corporaciones. Al externalizar el almacenamiento hacia las pymes, han creado una dependencia silenciosa: si esas pequeñas empresas –que operan con márgenes más ajustados y menor acceso a financiamiento– comienzan a tambalearse por la presión de mantener inventarios ajenos y costos de transporte crecientes, toda la cadena podría resentirse.
Los datos del LMI muestran que las pequeñas empresas ya están operando al límite: su utilización del almacenamiento es significativamente más alta (65.7) que la de las grandes (52.6), y enfrentan una capacidad de transporte más estrecha. En otras palabras, están haciendo el trabajo pesado mientras sus clientes gigantes mantienen balances limpios. La pregunta que flota en el aire es hasta cuándo podrán sostenerlo.
Los costos de inventario, aunque todavía elevados, muestran una moderación: el índice se situó en 67.8, el primer registro por debajo de 70 en más de un año, lo que sigue siendo una expansión fuerte pero menos intensa. Sin embargo, las grandes empresas reportan una expansión de costos significativamente mayor (74.3) que las pequeñas (63.0), lo que indica que, aunque trasladan el almacenamiento, siguen pagando la factura de mover todo más rápido.
De cara a los próximos meses, las expectativas recogidas por el LMI apuntan a que la capacidad de transporte seguirá contraída y los precios, al alza, aunque probablemente sin alcanzar los picos extremos de 2021. El índice de expectativas generales se sitúa en 66.3, cinco puntos por encima del promedio histórico de 61.3, y los costos de transporte proyectados alcanzan 80.3, lo que sugiere que la presión sobre el mercado de carga no cederá en el corto plazo.
Lo que está en juego
El LMI de febrero es una mezcla de advertencia y oportunidad. Por un lado, confirma que los pequeños operadores que lograron sobrevivir a la tormenta ahora tienen una posición de fuerza inesperada en un mercado con capacidad ajustada y precios al alza. Por otro, revela que las grandes empresas que externalizaron el riesgo hacia las pymes pueden estar creando una vulnerabilidad sistémica. En palabras del propio informe, “el objetivo de ambas estrategias ha sido el mismo: optimizar el flujo de efectivo”. La diferencia está en quién paga el precio de esa optimización y, sobre todo, en si el sistema entero está preparado para absorber un eventual colapso de sus eslabones más débiles.
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