El Mundial 2026 se perfila como un pico de demanda que rebasará la lógica de una temporada alta convencional. La oportunidad total se estima en 13,900 millones de dólares (mdd) y, para México, la derrama ronda 2,730 millones.
Retail destaca por un potencial de 395 millones, un 80% será del consumo fuera del estadio, en compras impulsadas por reuniones, turismo y movilidad urbana.
En México se jugarán 13 partidos en CDMX, Guadalajara y Monterrey. La consultora Deloitte estima que el país recibirá a más de 5 millones de personas, de los cuales 836,000 llegarán para presenciar los partidos de futbol en una de las tres ciudades mundialistas.
El resto, 4.2 millones, será de visitantes a actividades como Fan Fests que se realizarán en plazas como el Zócalo de la CDMX con 2.2 millones de personas; en Parque Fundidora en Monterrey con hasta 1.1 millones y Guadalajara con hasta 900,000 personas que, eventualmente, se darán cita en Plaza Liberación.
Entre la aduana y la milla más cercana
Mario Veraldo, CEO de MTM Logix, advierte que el torneo presionará infraestructura urbana, aeropuertos, puertos, rutas terrestres, servicios de última milla, inventarios, aduanas y el abastecimiento de bienes esenciales. El Mundial no crea un solo cuello de botella, conecta varios al mismo tiempo.
Astrid Abugaber, fundadora y CEO de Abu Logistics, lo resume con una frase que suena a diagnóstico temprano. “El Mundial no solo trae más cargas, trae urgencias inesperadas”, dice, al anticipar mayor competencia por espacios de carga y revisiones adicionales en aduanas y aeropuertos.
La alerta también está en la milla más cercana al consumidor debido a que las tres sedes enfrentan realidades que tendrán un efecto en la distribución urbana. CDMX enfrenta congestión estructural, con 152 horas perdidas al año en tráfico, según un análisis de TomTom Traffic.
Guadalajara deberá absorber turismo adicional sin perder ritmo como hub tecnológico y Monterrey, por su cercanía con Estados Unidos, puede resentir un aumento drástico en tráfico transfronterizo de mercancías y visitantes.
Cinco meses de operación intensa
Mauricio Medina, director de TIP México, prevé que el incremento de operaciones asociadas al abastecimiento crecerá desde abril, después de Semana Santa, y se mantendrá activa hasta agosto. La ventana crítica sería de cinco meses, con junio y julio como el periodo de mayor intensidad.
Anticipa un aumento de hasta 25% en la demanda de renta de unidades para transporte de mercancías. Con tráfico y cierres viales, la asignación de capacidad y el diseño de rutas dejan de ser tareas tácticas y se vuelven decisiones de continuidad operativo.
Para el canal tradicional y establecimientos de retail de menor tamaño, el Mundial implica un riesgo de enfrentar quiebres de stock justo en una etapa con rotación acelerada y un consumidor que exige disponibilidad inmediata.
“Si juntas los picos de demanda -que pueden presentarse muy concentrados- hay riesgo de desabasto puntual porque van a tener que estar trabajando Just In Time”, plantea Carlos García, socio líder de la industria de Consumo y Retail en Deloitte Spanish Latin America.
El llamado a planear desde hoy
El Mundial 2026 será una prueba de estrés para la cadena de suministro mexicana y sus empresas de consumo, en particular las de menor tamaño.
Capturar el pico de consumo dependerá de anticipación, reserva de capacidad y ejecución disciplinada de inventarios y última milla.
El nuevo Ebook Peak Demand 2026 reúne cifras y testimonios de líderes de cadena de suministro de empresas de consumo como The Home Depot México y Brown-Forman, que lograron aterrizar decisiones de abastecimiento, distribución urbana y continuidad operativa en CDMX, Guadalajara y Monterrey, con el análisis completo del reto.














