México asume la Presidencia Pro Tempore de la Alianza del Pacífico (AP) para este 2026 con una agenda centrada en profundizar la integración regional, fortalecer el mercado de capitales y consolidar condiciones para competir con mayor escala en la economía global.
El anuncio fue realizado por Sergio E. Contreras Pérez, Presidente Ejecutivo del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE) y Presidente del Consejo Empresarial de la Alianza del Pacífico (CEAP), Capítulo México, en seguimiento a los acuerdos alcanzados durante la XII Cumbre Empresarial celebrada en Bogotá a finales de enero.
Integración empresarial y coordinación institucional
Durante su mandato, México buscará impulsar una Alianza más cohesionada, con mayor coordinación entre el sector privado y los gobiernos de Chile, Colombia, México, Perú y Costa Rica —país que se encuentra en proceso de incorporación como miembro pleno—.
El enfoque contempla una participación más activa de los jefes de gobierno, así como una articulación más estrecha entre empresas y grupos técnicos gubernamentales para traducir acuerdos en resultados verificables y operativos.
La Alianza del Pacífico concentra actualmente una población de 237 millones de personas, representa 40% del PIB de América Latina, 57.9% del comercio total regional y 27.8% de la inversión extranjera directa que llega a la región, lo que la posiciona como uno de los bloques económicos más relevantes del hemisferio.
Mercado de capitales, infraestructura y economía circular
Uno de los ejes estratégicos será retomar el diálogo con los ministros de Finanzas de los países miembros para activar una ruta de trabajo orientada al desarrollo del mercado de capitales, mejorar condiciones de financiamiento e impulsar proyectos de infraestructura regional.
Este componente amplía la conversación más allá de las cancillerías y ministerios de Economía, incorporando instrumentos financieros que faciliten la movilización de capital hacia proyectos productivos y logísticos, en un contexto donde la regionalización y el nearshoring demandan mayor coordinación financiera.
Paralelamente, México promoverá la creación de una plataforma regional de economía circular para alinear estándares, metodologías e incentivos entre los países miembros. El objetivo es fortalecer la trazabilidad en cadenas de suministro, acelerar el uso eficiente de materiales y mejorar la competitividad exportadora bajo criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).
Asimismo, la agenda incorpora un componente digital con énfasis en ciberseguridad, particularmente para pequeñas y medianas empresas, ante el reconocimiento de que la digitalización del comercio exige confianza, integridad de la información y continuidad operativa.
La digitalización de procesos y el intercambio eficiente de datos buscan facilitar el encadenamiento productivo dentro del bloque y ampliar la base exportadora regional.
Minerales críticos y seguridad industrial
Otro de los temas incorporados en la agenda es la revisión estratégica sobre minerales críticos y tierras raras, insumos clave para la fabricación de semiconductores, baterías de última generación y diversos productos tecnológicos.
Los miembros del CEAP identificaron oportunidades para desarrollar capacidades productivas regionales, fortalecer la cooperación y promover encadenamientos industriales que reduzcan dependencias externas en sectores estratégicos.
En un entorno global marcado por tensiones geopolíticas y competencia por recursos estratégicos, este eje podría convertirse en uno de los pilares industriales de la Alianza.

Proyección internacional y ampliación
En el frente de ampliación, México mantendrá la promoción de Costa Rica como Estado Miembro y de Singapur como Estado Asociado. Ambos son considerados socios estratégicos para ampliar la proyección internacional del bloque, particularmente hacia Asia.
Finalmente, la presidencia mexicana llamó a acelerar la armonización regulatoria entre los países miembros, con el objetivo de reducir fricciones operativas, facilitar el comercio interregional y ofrecer a las empresas un entorno más claro para exportar, invertir y participar en cadenas regionales de valor.
Con esta agenda, México busca que 2026 marque una etapa de integración efectiva, donde el bloque avance de la coordinación institucional hacia instrumentos financieros, regulatorios y productivos con impacto tangible en competitividad regional.














