Hasta el cierre de ayer, los precios del petróleo habían superado los 100 dólares por barril, impulsados por la volatilidad y las tensiones en Medio Oriente. El crudo Brent cotizaba entre 103 y 105 dólares, mientras el WTI operaba en niveles similares, marcando una clara tendencia al alza; este escenario, también encarece uno de los componentes menos visibles —pero fundamentales— del comercio energético global: el seguro marítimo.
En el estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas para el transporte de hidrocarburos, las primas de riesgo para buques petroleros se han disparado hasta 300%, reflejando el aumento de la percepción de peligro en la zona, ante la guerra que Estados Unidos e Israel abrieron contra Irán.
Este incremento en los costos de cobertura, conocido en el sector como war risk insurance, comienza a trasladarse a la logística del petróleo. Las navieras y operadores energéticos enfrentan ahora mayores costos para transportar crudo y combustibles desde el Golfo Pérsico hacia los principales mercados internacionales, lo que añade presión a una cadena energética ya afectada por la volatilidad de los precios y las tensiones geopolíticas.
Ormuz: el paso energético más sensible del comercio mundial
Cabe recordar que, el estrecho de Ormuz es uno de los puntos más críticos del sistema energético global porque este corredor marítimo conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y funciona como la principal salida para las exportaciones de petróleo de países como Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar.
De acuerdo con estimaciones de la International Energy Agency (IEA) cerca de 20 millones de barriles de petróleo y combustibles líquidos circulan diariamente por esta vía, lo que equivale aproximadamente a una quinta parte del comercio mundial de petróleo transportado por mar. Esta concentración convierte a Ormuz en uno de los principales chokepoints del comercio energético internacional.
La tensión actual ya está afectando los flujos energéticos; según datos de la IEA, los envíos de petróleo a través del estrecho cayeron a menos del 10% de sus niveles habituales durante los momentos más críticos de la escalada militar, mientras varios países productores redujeron temporalmente su producción ante las dificultades para exportar crudo.

¿Qué consecuencias tiene el aumento en los seguros marítimos?
Como habíamos señalado, el incremento en las primas de seguro marítimo no afecta solo a las navieras, también se refleja rápidamente en el precio del petróleo y de los combustibles.
En medio de la crisis en Medio Oriente, el crudo superó los 100 dólares por barril. Según datos citados por The New York Times, el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó 3.72 dólares por galón, lo que representa un incremento cercano al 25% desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El alza está estrechamente ligada a la volatilidad del mercado petrolero. En el mismo periodo, los futuros del crudo estadounidense West Texas Intermediate han aumentado más de 40%, reflejando la preocupación de los mercados por posibles interrupciones en el suministro global de energía.
Dado que el petróleo es un insumo fundamental para el transporte y la logística, este aumento se transmite rápidamente a otros sectores económicos.
La IEA, destaca que el costo del crudo representa aproximadamente 50% del precio final de la gasolina, lo que explica por qué los cambios en el mercado petrolero tienen un efecto inmediato en el transporte de mercancías, la aviación y la distribución global.
¿Cuál es la situación actual de Ormuz y los hidrocarburos?
Hasta el 16 de marzo de 2026, la situación en el Estrecho de Ormuz ha pasado de una tensión latente a un estado de cierre de facto; es decir, aunque no existe un bloqueo legal formal, la seguridad para la navegación comercial es prácticamente nula.
Según los reportes más recientes de Lloyd’s List Intelligence, el flujo de buques se ha desplomado de un promedio mensual de 1,200 embarcaciones a tan solo 77 en lo que va de marzo, una caída que explica por qué las aseguradoras han catalogado la zona como "inavegable" para el mercado comercial estándar.
La Armada de Irán ha impuesto nuevas reglas de tránsito que exigen una coordinación obligatoria con sus fuerzas para cualquier cruce, una medida que las potencias occidentales interpretan como un control hostil de la vía.
A pesar de este entorno, en las últimas horas se registró el paso del tanquero Aframax Karachi, el primer buque no iraní en cruzar con su sistema de identificación (AIS) activo en días. Este movimiento es visto por los analistas como un "test de estrés" para las primas de riesgo: si el buque completa su ruta sin incidentes, podría abrir una ventana de tránsito bajo custodia, aunque a un costo de aseguramiento sin precedentes.

Asimismo, la respuesta del gobierno estadounidense ha añadido una capa de complejidad al mercado de hidrocarburos porque el presidente Donald Trump ha adoptado una postura de "máxima presión" no solo contra Irán, sino hacia sus propios aliados.
Ante la escalada de precios, Trump ha calificado el encarecimiento del crudo como un "pequeño precio por la paz a largo plazo", una retórica que, lejos de calmar a los mercados, ha consolidado la expectativa de que el conflicto será prolongado.
Esta postura política impacta directamente en la logística:
- Exigencia de escoltas militares: Washington ha supeditado la reapertura segura del estrecho a que los países aliados envíen sus propios buques de guerra. Mientras esta "Coalición de Ormuz" no se formalice, las navieras se ven obligadas a contratar seguridad privada adicional, lo que se suma al ya disparado war risk insurance.
- Impacto en inventarios: Para mitigar el pánico, la administración Trump ha respaldado la liberación de 400 millones de barriles de la Reserva Estratégica; no obstante, los expertos advierten que esta medida es un paliativo temporal que no resuelve el cuello de botella físico en el Estrecho.
Perspectivas para el mercado global
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha calificado la situación actual como el "mayor shock de oferta en la historia del mercado petrolero global". El riesgo ya no se mide únicamente por la disponibilidad de barriles, sino por una "fricción en cascada" donde la logística se ha convertido en el principal cuello de botella.
Según la AIE, aunque la OPEP+ intentara aumentar la producción para compensar el déficit, la falta de almacenamiento físico en las terminales del Golfo —al no poder dar salida al crudo por mar— está obligando a los países productores a cerrar pozos, una medida que podría tener consecuencias de largo plazo en la capacidad de recuperación de la infraestructura.
Además, el papel de Ormuz como "filtro" energético trasciende los combustibles fósiles y amenaza con desestabilizar otros sectores críticos:
- Fertilizantes y Urea: Por este estrecho circula el 30% del comercio mundial de urea y un tercio de los fertilizantes nitrogenados. La parálisis prolongada amenaza con elevar los costos de producción agrícola en economías vulnerables, trasladando la crisis energética a una crisis alimentaria global en los próximos meses.
- Gas Natural Licuado (GNL): Con el 25% del suministro mundial de GNL bajo riesgo, mercados como el europeo y el asiático (especialmente China y Japón) enfrentan una volatilidad que ha disparado los precios del gas un 60% en solo una semana, forzando a las industrias electrointensivas a evaluar paros técnicos.

Las perspectivas para el corto plazo sugieren la creación de un mercado energético fragmentado; por un lado, las economías de la OCDE y aliados de EU que dependen de seguros marítimos estándar se enfrentan a costos prohibitivos o la imposibilidad total de navegación.
Por otro lado, analistas de Morgan Stanley y Bloomberg advierten que esta crisis podría consolidar una "flota en la sombra" permanente: buques que operan fuera del sistema de seguros tradicionales, asumiendo riesgos extremos para abastecer a mercados que no pueden permitirse el precio del Brent a tres dígitos.
En última instancia, si la "Coalición de Ormuz" no logra establecer corredores seguros en los próximos días, el costo del crudo podría dejar de ser el indicador más relevante, siendo sustituido por el costo del flete y el seguro marítimo, que hoy actúan como el verdadero árbitro de quién puede mantener sus luces encendidas en la economía global.














