La Inversión Extranjera Directa (IED) en México alcanzó 40,871 millones de dólares en 2025, una cifra que confirma la confianza estructural de los inversionistas internacionales en el país y abre una ventana para posicionarlo como destino estratégico en sectores tecnológicos de alto valor agregado; así lo señaló Sergio E. Contreras Pérez, presidente ejecutivo del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), al analizar los resultados más recientes de inversión.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, Estados Unidos se mantuvo como el principal inversionista en el país, con 15,877 millones de dólares, equivalente al 38.8% del total. Le siguieron España (10.8%), Canadá (8.1%), Países Bajos (5.8%) y Japón (5.6%), lo que confirma la relevancia de Norteamérica y Europa en la estructura de capital extranjero que llega a México.
Sin embargo, el origen del capital muestra señales de diversificación; según COMCE, Australia, Francia, Italia, Suecia, Suiza y Singapur incrementaron significativamente su participación, en algunos casos duplicando o incluso cuadruplicando su inversión respecto a 2024.
La infraestructura digital redefine la geografía de la inversión
Más allá de los montos, el comunicado subraya un cambio estructural en la composición sectorial de la inversión global.
De acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), los flujos globales de IED crecieron 14% en 2025 después de dos años de contracción, impulsados principalmente por industrias intensivas en capital y tecnología.
Entre ellas destaca el sector de comunicaciones —que incluye principalmente centros de datos—, el cual encabezó la captación de nuevos proyectos a nivel mundial con anuncios por 320,000 millones de dólares, lo que equivale a uno de cada tres dólares invertidos en nuevos proyectos globales.
Paralelamente, los proyectos transfronterizos de semiconductores alcanzaron 138,000 millones de dólares, también en niveles récord, impulsados por la creciente demanda de infraestructura digital asociada a inteligencia artificial, computación en la nube y procesamiento de datos.
Para Contreras Pérez, esta dinámica refleja un cambio profundo en la lógica de inversión global: “La expansión de la infraestructura digital y el desarrollo de tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial están redefiniendo el mapa global de la inversión. México cuenta con condiciones para insertarse de forma estratégica en esta nueva etapa”.

Centros de datos: una oportunidad emergente para México
El auge de la infraestructura digital también empieza a reflejarse en el territorio nacional. Con datos al tercer trimestre de 2025, México recibió 184 millones de dólares de inversión extranjera en centros de datos, la cifra más alta registrada para este tipo de infraestructura. De ese total, 97% provino de Estados Unidos, lo que evidencia la estrecha relación tecnológica entre ambos países dentro de la región de Norteamérica.
La expansión de estos proyectos responde a la creciente demanda de capacidad de procesamiento, almacenamiento de datos y servicios en la nube, elementos que se han convertido en la columna vertebral de la economía digital.
Frente a estas tendencias, el COMCE considera que México tiene una oportunidad para consolidar su posición dentro de la nueva geografía tecnológica de la inversión global.
Para ello, el organismo identifica cuatro prioridades estratégicas:
- Fortalecer la disponibilidad energética, especialmente para proyectos intensivos en electricidad como centros de datos.
- Ampliar la infraestructura digital y de conectividad.
- Formar talento especializado en tecnologías avanzadas.
- Desarrollar encadenamientos productivos que permitan integrar proveedores locales en estas industrias.
De acuerdo con el organismo empresarial, convertir estas tendencias globales en inversión productiva dentro del territorio nacional representa una oportunidad concreta para impulsar crecimiento, innovación y mayor valor agregado en la economía mexicana.













