El pasado 22 de febrero, las autoridades federales llevaron a cabo un operativo que derivo en la captura de Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Tras los hechos, integrantes de este grupo criminal reaccionaron con 252 bloqueos en 20 entidades, de acuerdo con cifras publicadas esa noche por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), pero ¿cómo estas acciones impactan el consumo en México?
Refiriéndonos a ese caso en particular, la interrupción de las rutas de transporte y la reducción en la movilidad urbana generaron un efecto dominó en la actividad comercial, particularmente en regiones como el Occidente y el Bajío, donde se concentran importantes corredores industriales y logísticos.
“El volumen de consumo en autoservicios registró una caída nacional de 6.5% respecto a la semana anterior”, señala un análisis de la firma de inteligencia del consumidor NielsenIQ.
Cabe recordar que, según datos de la SSPC, Jalisco concentró el mayor número de bloqueos (65), principalmente en carreteras federales, estatales y vialidades urbanas estratégicas; sin embargo, aunque en menor escala, estos actos se replicaron en: Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Colima, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Zacatecas.
Volviendo al citado análisis, la caída en el volumen de consumo fue especialmente visible en esas ciudades donde la movilidad y el acceso a los puntos de venta se vieron más afectados:
- Guadalajara. Caída de 20.9% en el valor de ventas en autoservicios
- Irapuato. Menos 20.7%
- León. Menos 20.5%
Otras ciudades también mostraron contracciones relevantes, como:
- Tepic. Menos 18.5%
- Morelia y Puerto Vallarta. Menos 16.1%
“La crisis de inseguridad provocó que el consumo presentara una desaceleración en los autoservicios, impactando la dinámica comercial a nivel nacional con una caída de 6.5% respecto a la semana previa”, explicó Raquel Jiménez, directora de Customer Success para NielsenIQ México.

Cambios en los patrones de compra
Más allá de la contracción general del consumo, el análisis también detectó modificaciones relevantes en las prioridades de compra de los consumidores, particularmente en las ciudades donde los incidentes afectaron la movilidad.
En Guadalajara, categorías tradicionalmente asociadas al consumo cotidiano presentaron descensos importantes. Las botanas registraron una caída de 22.2%, mientras que la leche blanca disminuyó 17.9% y los refrescos retrocedieron 14.7%.
Por otro lado, se observó un crecimiento atípico en la demanda de productos vinculados con la previsión o almacenamiento prolongado; entre ellos, destacan botiquines, sardinas y atún enlatado, categorías que ganaron relevancia frente al consumo habitual de bebidas o productos indulgentes.
En el caso de las bebidas, el agua natural mostró la menor resistencia a la baja dentro del segmento de bebidas no alcohólicas, con una caída de 6.4%, lo que sugiere que los consumidores priorizaron productos considerados básicos.
Un comportamiento similar se observó en León, donde productos de alta rotación como yogurt (-20.5%), botanas (-23.4%) y panificación (-22.2%) registraron caídas importantes, mientras que categorías como pescados y mariscos congelados, sardinas y arenques mostraron crecimientos positivos.
Este desplazamiento en la canasta de compra refleja cómo los consumidores tienden a modificar sus decisiones de gasto ante contextos de incertidumbre o restricciones de movilidad, priorizando productos de mayor duración o considerados esenciales.
Seguridad y competitividad: el contexto estructural
Los episodios violentos relacionados con el narcotráfico y el crimen organizado son uno de los mayores desafíos estructurales para México, no solo por la estela de muerte y vulnerabilidad que dejan entre la ciudadanía, sino también por su gran impacto económico.
En su Índice de Competitividad Estatal 2025, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) identifica a la incidencia delictiva como uno de los principales retos a superar para varias regiones del país.
De acuerdo con el análisis, los estados con mayor incidencia delictiva en 2025 fueron:
- Colima – 34.95 delitos por cada mil habitantes
- Baja California Sur – 27.37
- Quintana Roo – 26.57
- Ciudad de México – 25.16
- Aguascalientes – 24.43
- Querétaro – 23.95
- Guanajuato – 23.71
- Baja California – 23.39
- Jalisco – 22.65
- Estado de México – 21.96
La lista adquiere relevancia si tomamos en cuenta que algunos de estos estados son polos manufactureros o corredores logísticos clave, por ejemplo:
- Jalisco. Además de contar con una base industrial importante, conecta con rutas clave para el Norte y el Bajío.
- Guanajuato. León e Irapuato son importantes centros manufactureros.
- Querétaro y Aguascalientes. Son entidades donde crece la manufactura y también son corredores industriales del Bajío.
- Ciudad de México y Estado de México. Es el principal mercado de consumo del país

El IMCO advierte que estos factores pueden incidir en la atracción de inversión, el desempeño económico regional y la operación de sectores productivos que dependen de la movilidad y la conectividad logística.
Frente a este panorama, episodios como los bloqueos carreteros no solo generan impactos inmediatos en la actividad comercial, sino que también evidencian cómo la seguridad pública puede convertirse en un factor determinante para la continuidad de las cadenas de suministro y el funcionamiento de la economía local.
Reacción del sector empresarial
Ante estos eventos, distintos organismos empresariales hicieron un llamado a preservar la estabilidad económica y fortalecer las condiciones de seguridad.
El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) mencionó que los episodios de violencia pueden afectar la actividad productiva y generar incertidumbre para las empresas y los consumidores. Por su parte, la Concanaco Servytur señaló que la seguridad es un elemento fundamental para garantizar la operación del comercio y los servicios en el país.
Con relación al sector logístico, la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) destacó que los bloqueos carreteros representan un riesgo para los operadores del transporte de carga y pueden provocar retrasos en la circulación de mercancías, lo que eventualmente se traduce en disrupciones en el abastecimiento.
En conjunto, los datos muestran cómo eventos de seguridad pueden desencadenar efectos en múltiples niveles de la economía: desde la movilidad y la logística hasta el comportamiento del consumidor y el desempeño del comercio minorista.













