Cada temporada vacacional modifica el ritmo de la red carretera mexicana. A la circulación habitual del autotransporte se suman miles de vehículos particulares que se desplazan hacia destinos turísticos y zonas metropolitanas, lo que aumenta la presión sobre corredores clave para la distribución y el abastecimiento.
En ese entorno, el riesgo trasciende la movilidad para convertirse en un tema de seguridad logística, planeación de rutas, visibilidad de la operación y protección de activos.
Cuando crece el flujo vehicular, se reduce el margen de reacción ante incidentes que alteran tiempos de entrega, productividad de flota y desempeño de la cadena de suministro.
Así lo expone la “Guía de Prevención Vial en Carreteras de México", elaborado por la consultora en gestión de riesgos, Marsh. Refiere que la autopista México-Querétaro reporta en promedio tres accidentes diarios, mientras que rutas como Puebla-Córdoba, Querétaro-San Luis Potosí, México-Puebla y México-Cuernavaca aparecen entre las de mayor incidencia.

En temporada alta, esos corredores concentran parte importante del riesgo operativo del país.
Robo a carga y control preventivo en ruta
El informe destaca también el robo a transporte de carga como un factor que añade estrés a la circulación por la red carretera. De acuerdo con Marsh, 62.6% de los robos ocurre por interceptación en movimiento, una señal de que el riesgo se activa en tránsito y exige monitoreo permanente, comunicación constante y capacidad de respuesta en tiempo real.
La concentración también es territorial y horaria. El 84% de los robos, según el documento, se registra en 10 estados: Estado de México, Puebla, Guanajuato, Jalisco, Hidalgo, Querétaro, San Luis Potosí, Michoacán, Tlaxcala y Veracruz.
Las franjas de mayor incidencia se ubican entre las 18:00 y las 00:00 horas, y entre las 6:00 y las 10:00 horas.
Para transportistas y empresas con actividades logísticas, los datos impulsan a dejar la prevención genérica. La respuesta debe combinar telemetría avanzada, bitácoras de comunicación, custodia en tramos críticos, cámaras en cabina, inteligencia artificial y coordinación con autoridades con operativos como los implementados por la Guardia Nacional.
“Invertir en prevención no es un gasto, sino una estrategia clave para garantizar la integridad de las flotas y la continuidad del negocio”, aseguró Miguel Ángel González, líder de Consultoría de Riesgos de Transporte para Marsh México.
Accidentes viales y disciplina operativa en temporada alta
El otro frente crítico está en la convivencia entre flota pesada y vehículos particulares.
Durante las vacaciones, muchos automovilistas con poca experiencia en carretera comparten espacio con tractocamiones, autobuses y unidades de carga que operan con mayores distancias de frenado, menor maniobrabilidad y mayores exigencias de anticipación.
De acuerdo con el documento, un camión de carga puede requerir una distancia de frenado hasta cinco veces mayor que la de un automóvil. Un tractocamión cargado que circula a 90 kilómetros por hora puede necesitar hasta 150 metros para detenerse, un dato que ayuda a entender por qué una maniobra imprudente puede convertirse en un evento mayor en cuestión de segundos.
A ello se suman factores operativos que siguen presentes en el transporte terrestre como:
- Fatiga del operador debido a turnos de conducción que en ocasiones exceden las 8 horas continúas recomendada
- Falta de revisión mecánica previa al viaje (frenos, neumáticos, sistema de luces)
- Exceso de peso en la unidad que afecta maniobrabilidad y distancia de frenado
- Conducción nocturna en tramos sin alumbrado adecuado
- Falta de respeto de vehículos particulares a las zonas de exclusión del equipo pesado
- Mercancía mal asegurada que representa riesgo de derrame en carretera
Prevenir para sostener el flujo logístico
El informe destaca que la prevención de accidentes empieza antes abandonar el patio y no en la carretera.
Entre las medidas de prevención de accidentes para vehículos de carga están el poder verificar el cumplimiento de las normas de horas de conducción con un máximo de 8 horas continuas, ejecutar inspecciones a la unidad previo al viaje, instalar alertas anti-fatiga y alertas de somnolencia, planificar descansos y asegurar correctamente la mercancía, entre otras.
Se trata de medidas que reducen incidentes y fortalecen la confiabilidad de la operación en momentos de alta demanda.
La seguridad carretera no debe verse como una capa aislada del negocio, sino como parte de la estrategia de transporte, gestión de riesgos, trazabilidad y resiliencia logística. Cada incidente evitado protege personas, mercancías, capacidad de entrega y reputación operativa.
Para empresas de transporte, operadores logísticos y responsables de cadena de suministro, el reto es convertir la prevención en una disciplina de ejecución diaria sobre los corredores donde hoy se juega buena parte de la eficiencia logística del país.













