En un entorno empresarial cada vez más definido por la digitalización, la automatización y el uso estratégico de los datos, el liderazgo femenino comienza a consolidar su presencia en las agendas tecnológicas de las organizaciones.
Así lo revela el estudio Mujeres de la Alta Dirección en México y Centroamérica 2026, elaborado por KPMG, que identifica un crecimiento significativo en la participación de mujeres al frente de iniciativas vinculadas con la transformación digital y la adopción de tecnologías emergentes.
De acuerdo con los resultados del análisis, 34% de las mujeres en posiciones directivas en México lidera actualmente proyectos de transformación digital dentro de sus organizaciones, una cifra que contrasta con el 7% registrado en 2025.
En paralelo, 33% encabeza iniciativas de automatización y 27% está al frente de proyectos relacionados con la gestión de datos, áreas consideradas estratégicas para la competitividad empresarial en los próximos años.
Este avance refleja una mayor inclusión del talento femenino en procesos que están redefiniendo la forma en que operan las empresas, desde la optimización de procesos hasta la toma de decisiones basada en información.
La creciente participación de mujeres en estas agendas también evidencia un cambio en la configuración del liderazgo corporativo, en el que las capacidades tecnológicas y la visión estratégica adquieren un papel central.
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Tecnología y liderazgo estratégico
El informe señala que el fortalecimiento de competencias relacionadas con la tecnología se ha convertido en una prioridad para las directivas de la región. En México, 63% identifica el liderazgo estratégico y la toma de decisiones como las principales capacidades a desarrollar para mantenerse vigentes en posiciones de Alta Dirección.
A ello se suma una apuesta clara por el desarrollo de habilidades vinculadas con inteligencia artificial, transformación digital y tecnologías emergentes.
En conjunto, estas competencias concentran la mayoría de las menciones entre las áreas de conocimiento que las directivas consideran prioritarias para su desarrollo profesional, lo que evidencia un esfuerzo por mantenerse alineadas con las demandas de un entorno empresarial cada vez más tecnológico.
Este fenómeno adquiere especial relevancia en sectores donde la adopción tecnológica se ha acelerado como respuesta a la presión por mejorar la productividad, optimizar la gestión de datos y fortalecer la resiliencia operativa.
En este contexto, la presencia de mujeres en iniciativas vinculadas con automatización, analítica de datos e inteligencia artificial no solo amplía la diversidad en los espacios de decisión, sino que también contribuye a enriquecer la perspectiva estratégica desde la cual se diseñan estos proyectos.
Nuevas agendas para el liderazgo corporativo
El estudio también muestra que las directivas están orientando su desarrollo hacia áreas que combinan habilidades tecnológicas con capacidades de gestión.
Además del liderazgo estratégico, destacan temas como la gestión del talento, las habilidades financieras y el conocimiento de nuevas regulaciones, todos ellos considerados fundamentales para navegar un entorno empresarial caracterizado por la incertidumbre económica y los cambios tecnológicos.
Esta combinación de competencias sugiere una evolución en la concepción del liderazgo corporativo, donde la capacidad de dirigir equipos, interpretar datos y adoptar nuevas tecnologías se vuelve tan relevante como la experiencia operativa o sectorial.
El avance del liderazgo femenino en estas áreas también coincide con un momento de transformación en la economía global, donde las empresas enfrentan presiones para acelerar su digitalización, integrar inteligencia artificial en sus procesos y desarrollar modelos de negocio más resilientes frente a la volatilidad del mercado.
Diversidad como factor de competitividad
Aunque los resultados muestran avances relevantes en la participación de mujeres en iniciativas tecnológicas, el estudio subraya que la consolidación de estos cambios dependerá en gran medida de la capacidad de las organizaciones para traducir los esfuerzos en oportunidades reales de liderazgo y desarrollo profesional.
En particular, el acceso a proyectos estratégicos, la existencia de planes de sucesión claros y la apertura de los equipos directivos continúan siendo factores determinantes para que el talento femenino pueda avanzar y mantenerse en posiciones de Alta Dirección.
En un contexto donde la transformación digital redefine la competitividad empresarial, la incorporación de perspectivas diversas en los espacios de decisión se perfila como un elemento clave para fortalecer la capacidad de las organizaciones para innovar, adaptarse y responder a las exigencias de un mercado cada vez más dinámico.












