Para los importadores con mayor madurez operativa, el Año Nuevo Chino no representa una disrupción inesperada, sino un punto crítico plenamente identificado dentro de su planeación logística anual.
Aun cuando se trata de un evento recurrente y previsible, su impacto continúa siendo significativo para las cadenas de suministro globales: cierres temporales de fábricas, reducción de capacidad productiva, congestión en puertos y presión sobre los tiempos de tránsito.
La diferencia entre las empresas que logran sortear este periodo con impactos controlados y aquellas que enfrentan disrupciones severas no está en el calendario, sino en la anticipación.
Este fue uno de los ejes centrales del webinar How Can Smart Importers Plan For Chinese New Year Logistics?, ofrecido por YQN Logistics, con la participación de Rita Sheng, Key Account Manager, y Jessie Zhang, Business Development Manager de la compañía.
A lo largo de la sesión, ambas especialistas coincidieron en que el Año Nuevo Chino funciona como una prueba anual de la capacidad de planeación logística de los importadores y deja al descubierto qué tan preparadas están las organizaciones para operar en un entorno de alta volatilidad.
Un evento predecible que sigue desafiando a las cadenas de suministro
Durante su intervención inicial, Rita Sheng subrayó que uno de los principales problemas es la percepción limitada que muchas empresas tienen sobre el alcance real del Año Nuevo Chino.
En la práctica, el impacto no se concentra únicamente en los días festivos, sino que se extiende semanas antes y después, afectando tanto la producción como la logística internacional.
“Muchos importadores subestiman cuánto tiempo dura realmente la disrupción. No se trata solo de la semana del festivo, sino de las semanas previas y posteriores, cuando la producción se desacelera y la capacidad logística se vuelve limitada”,
explicó.
El cierre parcial o total de fábricas, combinado con la salida temporal de trabajadores y la acumulación de órdenes antes del paro, genera un efecto dominó que repercute en los flujos comerciales globales.
Cuando este fenómeno no se incorpora de forma realista en la planeación, los importadores suelen enfrentar retrasos en la producción, pérdida de ventanas de embarque y desajustes en sus compromisos de entrega.
Planeación anticipada: el rasgo común de los importadores más preparados
Uno de los elementos que distingue a los importadores que logran minimizar el impacto del Año Nuevo Chino es el momento en el que comienzan a planear.
De acuerdo con lo expuesto en el webinar, las empresas más preparadas no esperan a que el cierre esté cerca para tomar decisiones, sino que inician ajustes con varios meses de anticipación.
Rita Sheng destacó que este enfoque permite trabajar de manera más coordinada con proveedores y operadores logísticos. “Los importadores más preparados no esperan hasta enero. Comienzan a planear los calendarios de producción y las ventanas de embarque con mucha anticipación”, señaló.

Esta planeación temprana brinda mayor margen para asegurar capacidad, reorganizar flujos y priorizar mercancía estratégica.
En contraste, las empresas que reaccionan tarde suelen verse forzadas a tomar decisiones apresuradas, con mayores costos logísticos y menor certeza en los tiempos de tránsito.
Errores que se repiten año con año
A pesar de que el Año Nuevo Chino se repite cada año, existen errores que continúan apareciendo de forma sistemática. Uno de los más comunes es asumir que la operación regresa a la normalidad de manera inmediata una vez concluidas las celebraciones.
Jessie Zhang advirtió que esta suposición suele generar desalineaciones importantes en la planeación. “Después del Año Nuevo Chino, las fábricas no regresan a su capacidad total de un día para otro. Existe un periodo de arranque gradual que muchos importadores no toman en cuenta”, explicó.
Otro error recurrente es la falta de comunicación constante con los socios en origen. Cuando los importadores no cuentan con información actualizada sobre fechas reales de cierre, reincorporación de personal o cambios en la producción, las decisiones se toman con supuestos poco realistas, lo que incrementa el riesgo de retrasos y sobrecostos.
Visibilidad, inventarios y tiempos como variables críticas
La visibilidad de la cadena de suministro fue señalada como uno de los factores más relevantes para anticiparse al impacto del Año Nuevo Chino.
Contar con información clara y actualizada sobre tiempos de producción, disponibilidad de transporte y ciclos de inventario permite a los importadores tomar decisiones más precisas y reducir la incertidumbre.
En este contexto, la gestión de inventarios se convierte en una herramienta estratégica. Jessie Zhang enfatizó que la anticipación no implica necesariamente incrementar inventarios de manera indiscriminada.
“No se trata de almacenar todo, sino de identificar qué productos son críticos para el negocio y planear esos embarques con anticipación”, explicó.
Este enfoque permite equilibrar el riesgo de desabasto con el costo de mantener inventarios elevados, especialmente en industrias donde los márgenes y los tiempos de entrega son factores clave para la competitividad.
Lecciones que van más allá del calendario chino
Más allá de su impacto puntual, el Año Nuevo Chino deja aprendizajes que pueden aplicarse a otros momentos de disrupción logística a lo largo del año.
La necesidad de anticipación, coordinación y visibilidad es igualmente relevante frente a picos estacionales, eventos climáticos extremos o cambios regulatorios en el comercio internacional.
Como concluyó Rita Sheng durante el webinar, “el Año Nuevo Chino es un evento predecible. Si las empresas enfrentan los mismos problemas cada año, es una señal clara de que su planeación necesita mejorar”.
Desde esta perspectiva, la forma en que un importador gestiona este periodo se convierte en un indicador de su nivel de madurez logística y de su capacidad para operar en un entorno global cada vez más complejo.













