Aguascalientes, AGS / Enviada-La logística del campo mexicano está entrando en una nueva etapa. Durante décadas, los agricultores dependieron de maquinaria importada que llegaba desde Asia, Europa o Estados Unidos, con altos costos de traslado y tiempos de entrega prolongados.
Hoy, la tendencia de localización comienza a permear también al agro, con el establecimiento de plantas de ensamblaje que buscan adaptar los equipos a las condiciones productivas del país.
En este contexto, la decisión de la empresa india TAFE de instalar operaciones de ensamblaje en Aguascalientes marca un punto de inflexión.
Ya no se trata únicamente de introducir tractores terminados, sino de crear un modelo de producción que permita diseñar, ajustar y entregar máquinas en función de lo que el agricultor mexicano realmente necesita.
“El rango de productos que manejamos, menor a los 100 caballos de fuerza, es precisamente el núcleo de la demanda en México, lo que nos da un ajuste perfecto con el mercado local”, explicó Murali Krishnan Ramanathan, presidente-product management & exports de TAFE para The Logistics World.
Cadena de suministro agrícola más corta y eficiente
La agricultura mexicana es tan diversa como su geografía: viñedos en el Bajío, hortalizas bajo invernadero en el centro, granos en el norte y cultivos tropicales en el sur.
Esta dispersión obliga a que la logística agrícola no se limite a la entrega de equipos, sino que contemple su mantenimiento constante. Por ello, la estrategia de TAFE de ensamblaje en México busca acercar tanto el producto final como el soporte técnico que garantiza su continuidad operativa.
En palabras de Ramanathan: “Un tractor no es una compra de una sola vez; debe durar generaciones. Hemos visto equipos en operación más allá de 40 años porque los agricultores confían en su durabilidad, y eso solo es posible con una red sólida de refacciones y servicio”.

La localización productiva acorta la cadena de suministro, reduce la dependencia de embarques internacionales y asegura que, cuando un agricultor necesite una pieza, pueda encontrarla de manera rápida y a un costo accesible.
Impacto regional y proveeduría local
El ensamblaje nacional también impulsa el desarrollo de cadenas de valor dentro de México. Con la llegada de operaciones industriales al estado de Aguascalientes, se crean empleos directos y se abre la puerta a proveedores locales de componentes, logística y servicios de mantenimiento.
Este modelo replica lo ocurrido en sectores como el automotriz, donde la integración de proveedores nacionales permitió elevar la competitividad global de las empresas.
“Siempre pensamos en una visión de 360 grados”, subrayó Ramanathan. “No solo vendemos tractores; aseguramos que las refacciones y el servicio estén disponibles de forma continua y a precios accesibles. Es lo que garantiza que los equipos realmente estén construidos para durar”.
De esta manera, la decisión de producir en México no solo beneficia al agricultor, sino que dinamiza la economía regional y fomenta el desarrollo de proveedores nacionales que se suman a la cadena agrícola.
Competitividad en el mercado mexicano
El mercado mexicano de tractores se concentra principalmente en equipos de menos de 100 caballos de fuerza, ideales para pequeños y medianos agricultores.
En este segmento, la competencia es intensa, con marcas consolidadas que históricamente han dominado el mercado.
Sin embargo, la estrategia de ensamblaje nacional ofrece ventajas que pueden marcar la diferencia: mayor rapidez en las entregas, disponibilidad de modelos específicos para distintos cultivos y una red de servicio más cercana al productor.
Ramanathan destacó que el objetivo no es solo competir en precio, sino ofrecer un paquete completo: “Nuestros tractores son lo que llamamos SMART: simples, eficientes, productivos y elegantes. Pero más allá de su diseño, lo que realmente importa es que el agricultor pueda contar con ellos en cualquier condición de trabajo y con el respaldo de un servicio confiable”.

Una tendencia más amplia
Más allá del caso puntual, la apuesta por ensamblar maquinaria agrícola en México refleja una tendencia global de localización en las cadenas de suministro. En un entorno marcado por disrupciones logísticas, alzas en costos de transporte y mayor demanda de resiliencia, la producción cercana al consumidor final se convierte en una ventaja estratégica.
En el caso del agro mexicano, esta transición implica que la logística de maquinaria y refacciones ya no dependerá exclusivamente de envíos transoceánicos, sino de cadenas productivas más cortas y adaptadas al contexto local.
Como concluyó Ramanathan: “Los agricultores enfrentan muchas incertidumbres, desde el clima hasta los precios de los insumos. Pero una cosa de la que deben estar seguros es de que su tractor funcionará. Ese es el compromiso detrás de la localización: darles certeza y confianza a largo plazo”.