El cumplimiento normativo para las operaciones transfronterizas se ha sofisticado, por lo que las empresas cross border también deberán subir sus niveles de exigencia en este sentido. Hoy, deben conocer a sus proveedores, sus socios, sus desarrolladores inmobiliarios y hasta sus transportistas. Esta evolución del cumplimiento normativo —del clásico Know Your Customer (KYC) al más amplio Know Your Supplier (KYS)— es especialmente relevante para quienes operan en logística, transporte internacional, desarrollo de infraestructura o están considerando el nearshoring hacia México.
Este fue el eje central del seminario virtual “Prevención de Lavado de Dinero en Supply Chain”, organizado por el Council of Supply Chain Management Professionals (CSCMP). Participaron Mark Baxa, presidente global del CSCMP; Oscar Alejandro Quiroz-Chávez, socio en Holland & Knight; Carlos M., CEO de una plataforma fintech especializada en pagos transfronterizos; Horacio Alberto Medellín-Vázquez, subdirector en Banco BASE; y Jean Paul Sarrapy, SVP Global Sales en GP LOGISTICS.
Compliance logístico: actuar como bancos
“Las empresas deben empezar a actuar como bancos”, afirmó Carlos M. durante el seminario. “Si vas a pagar a un proveedor, necesitas entender quién es realmente, quiénes son sus beneficiarios finales, cómo está constituida la empresa y qué riesgos representa”.
Esta visión se alinea con las nuevas exigencias regulatorias en México, que ahora obligan a identificar al beneficiario final de cualquier entidad con la que se haga negocio, reduciendo el umbral de control efectivo del 50% al 25%. “Esto nos alinea con los estándares internacionales y obliga a las empresas a ir más allá del nombre comercial”, explicó Oscar Quiroz-Chávez.
Real estate: foco de riesgo y transparencia
Uno de los sectores más sensibles es el inmobiliario. La reforma a la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI) incorporó el desarrollo inmobiliario como actividad regulada. “Ahora los desarrolladores deben reportar mensualmente las transacciones que superen el millón de pesos, identificar el origen de los fondos y contar con un oficial de cumplimiento capacitado”, detalló Quiroz-Chávez.
Esto implica que cualquier empresa que planee establecer centros de distribución, plantas o hubs logísticos en México debe realizar una debida diligencia exhaustiva. “No solo se trata del título de propiedad. Hay que investigar quién financia el proyecto, quiénes son los arrendadores y si hay estructuras corporativas opacas detrás”, añadió.
Conocer al proveedor, al operador y al transportista
En el sector logístico, el reto es aún mayor. “En México no existen licencias específicas para operadores logísticos como en EU”, explicó Jean Paul Sarrapy. “Por eso, las empresas deben hacer un esfuerzo adicional para conocer a fondo a sus socios logísticos: desde quién es el dueño de la empresa hasta qué servicios ofrece realmente y cómo están estructuradas sus operaciones”.
Sarrapy advirtió que muchas empresas están fragmentando sus operaciones en múltiples razones sociales para cumplir con las nuevas exigencias. “Una empresa para transporte, otra para almacenamiento, otra para ensamblaje. Esto permite que las transacciones estén bien delimitadas y trazables”.
Tecnología, trazabilidad y fiscalización
México ha avanzado en sistemas de trazabilidad fiscal, como el CFDI y el Comprobante Electrónico de Pago (CEP), lo que permite a las autoridades detectar patrones sospechosos. “En EU el enfoque está más en la tecnología para detectar patrones de transacción; en México, en la documentación fiscal”, explicó Carlos M.
Esto obliga a las empresas a sincronizar sus sistemas de pagos, documentación y monitoreo entre sus operaciones en ambos países. “Tus pagos, tus sistemas de envío y tu documentación deben hablar el mismo lenguaje”, subrayó.
La responsabilidad es de la empresa
Uno de los mensajes más contundentes del seminario fue que la responsabilidad del cumplimiento no recae en los bancos ni en los proveedores, sino en la empresa que realiza la transacción. “Si no puedes demostrar que rechazaste hacer negocios con una entidad sospechosa, podrías enfrentar sanciones severas”, advirtió Carlos M.
Esto incluye tener políticas internas claras, procesos de incorporación documentados, archivos de defensa bien estructurados y consultores especializados que acompañen cada paso.
Cumplimiento como cultura empresarial
“En Caterpillar no solo te entrenaban para cumplir la ley, sino para evitar incluso la apariencia de hacer algo indebido”, compartió Javier Zarazúa, experto en nearshoring, también presente en el webinar. Esta cultura de cumplimiento debe ser impulsada desde la alta dirección, con el compromiso del CEO, CFO y CPO.
Como concluyó Mark Baxa: “El cumplimiento no es solo una obligación legal. Es una herramienta estratégica para proteger la libertad de operar, construir confianza y asegurar la sostenibilidad del negocio en un entorno cada vez más complejo”.
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