Los clamshells de cerezas lucen en ese supermercado de Pekín como una montaña de gemas rojas, brillantes y perfectas. Detrás de esa imagen hay una operación logística que cruza océanos y desafía el tiempo: cada otoño-invierno, más de 550,000 toneladas de cerezas frescas ingresan a China, un incremento del 44% interanual al cierre de marzo de 2025. La mayor parte de esa mercancía proviene de Valparaíso, Chile, a 18.9 mil kilómetros de distancia.
Datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos —a 2024— indican que 98% de las importaciones chinas de cerezas provienen de ese punto en el Cono Sur de América, en servicios como Cherry Express, reduciendo tiempos a 21 días, con más de 32 escalas directas planificadas para esta temporada. Además, en 2024 el valor de exportación chileno de cerezas alcanzó 3.1 mil millones de dólares, con 94 % del volumen destinado a Asia, dominado por el mercado chino.
La irrupción de las cerezas chilenas en Asia–Pacífico ejemplifica la transformación de América Latina como región estratégica en la venta global de perecederos. Según datos de la WTO/Opportimes 2025, países como México (con sus aguacates y berries), Perú (arándanos, uvas) y Chile (cerezas, uvas) se consolidan entre los 10 principales exportadores mundiales de frutas frescas. En 2024, la región generó 160,000 mdd en ventas globales, y sus exportaciones en segmentos como cítricos, aguacates y berries reportaron crecimientos de dos dígitos hacia Asia, Europa y América del Norte.
Este dinamismo comercial plantea retos logísticos complejos: trazabilidad, coordinación multimodal y cumplimiento normativo, donde la tecnología se convierte en el factor diferenciador.
La profesionalización en el manejo de perecederos
Datos del International Trade Centre indican que de 2018 a 2024, las exportaciones de frutas y verduras de América Latina crecieron sostenidamente, con una tendencia al alza hacia mercados asiáticos como China, Corea del Sur y Taiwán. Chile concentró 55% del comercio mundial de cerezas en 2024, seguido por Perú en arándanos (2.27 mil mdd) y uvas (1.71 mil mdd). México, por su parte, lidera en aguacates con 40.7 % de las exportaciones globales, además de berries y cítricos.
Este crecimiento ha impulsado una profesionalización acelerada. Larry Gil, fundador y CEO de Loads Foodtech (una plataforma de foodtech que opera como un one-stop shop para el comercio internacional de alimentos) lo resume así: “Nuestra visión es que la logística sea imperceptible para el cliente, como ocurre en plataformas de consumo masivo. Queremos que el importador se preocupe por su negocio, no por coordinar navieras, transportistas y bancos”.
La empresa ha desarrollado un backoffice propio que integra trazabilidad en tiempo real, alertas por correo y WhatsApp, y validación automática de documentos mediante inteligencia artificial. Gil advierte que: “Un error ortográfico en un documento puede significar que el contenedor se quede en puerto varios días, y en alimentos frescos eso es gravísimo”.
Alianzas para la trazabilidad
De acuerdo con Larry Gil, entre los desafíos logísticos que afrontan los exportadores de perecederos destaca la trazabilidad. El primer paso para resolverla es a través de alianzas con sus proveedores, con quienes sostienen una profunda integración, para funcionar con un flujo constante a lo largo de la cadena.
Y esa coordinación abarca incluso a las diversas formas de transportación, pues muchas veces la carga requiera la multimodalidad: llegar por barco, pero distribuirse en camiones o ferrocarriles.
La sustentabilidad también entra en juego. Gil aclara que: “Mover alimentos en barco es mucho menos perjudicial que hacerlo en camión, y permite reducir emisiones al consolidar grandes volúmenes”. Sin embargo, advierte que no se trata de un lujo: “Hay países que dependen de la importación para cubrir su canasta básica. No estamos moviendo zapatillas, estamos moviendo alimentos de primera necesidad”.

Tendencia en la logística de perecederos
De acuerdo con el experto de logística y perecederos, la tendencia que predomina en el sector y promete delinear los años por venir se basa en la diversificación de los mercados. Gil lo define como: “Un momento bisagra: no podemos depender de un solo socio comercial. Diversificar implica nuevas rutas, acuerdos y tecnologías”. En este escenario, la integración tecnológica y la coordinación eficiente no son opcionales: son la única vía para que América Latina mantenga su liderazgo en exportación de perecederos hacia los mercados más exigentes del mundo.
En esta actividad, prosigue el entrevistado, la analítica de datos se convierte en un pilar estratégico y así lo atestiguan las herramientas que ya usa Loads para, por ejemplo, la predicción de la demanda. La industria requiere trabajar en esos dashboards que permiten a los importadores ver volúmenes, precios y saturación de mercado en tiempo real. “Si un comprador adquiere sin saber cuánto producto ya ha llegado, puede terminar en un mercado saturado y perder dinero”, señala Gil. Esta herramienta busca evitar distorsiones que afectan la economía y la estabilidad de la cadena de valor.
Cada clamshell de cerezas cuenta una historia que va más allá de su dulce sabor: la evidencia tangible de una logística que opera en silencio, donde la trazabilidad, la coordinación y la tecnología se entrelazan para que la frescura cumpla la promesa de la calidad sin fronteras.













