En los primeros seis meses de 2025, Nigeria incrementó en 544 kilómetros la distancia promedio de sus exportaciones, seguida por Irlanda (+440 km), Suiza (+288 km), Argentina (+283 km) y Australia (+231 km). Estos datos, extraídos del DHL Global Connectedness Tracker 2025, revelan un fenómeno contraintuitivo: en lugar de acercarse a sus mercados, muchas economías están ampliando el alcance geográfico de sus flujos comerciales.
Este patrón —de acuerdo con el estudio elaborado por NYU Stern School of Business— se contrapone a la narrativa dominante de nearshoring y regionalización, y plantea preguntas críticas sobre la verdadera dirección de las cadenas de suministro globales.
Más integración en Asia
En contraste, países como Tailandia (–79 km), China (–76 km), Singapur (–71 km), Hong Kong SAR (–61 km) y Alemania (–59 km) redujeron sus distancias promedio de comercio, lo que podría reflejar una mayor integración regional o una reconfiguración táctica de sus rutas de exportación. Sin embargo, a nivel agregado, el comercio internacional alcanzó una distancia récord de 4,990 km en 2025, mientras que la proporción de flujos dentro de regiones cayó a un mínimo histórico de 50.7%, lo que sugiere que la regionalización no está ganando terreno de forma generalizada.
... y empieza a diversificarse menos
Otro indicador relevante para evaluar la resiliencia y flexibilidad de las cadenas globales es el índice de diversificación de socios comerciales. Utilizando el inverso del Herfindahl-Hirschman Index (HHI), el Tracker mide la concentración de flujos en los cinco principales socios de cada país. Aunque este índice mostró una tendencia creciente entre 2016 y 2022, desde 2023 ha comenzado a declinar, lo que indica una posible reversión en los esfuerzos de diversificación. En el caso de la inversión extranjera directa (IED) y las fusiones y adquisiciones (M&A), no se observan cambios sustanciales en la diversificación, y de hecho, los datos más recientes apuntan a una ligera concentración en menos destinos.
Finalmente, el análisis de la “distancia geopolítica” —basado en la similitud de los patrones de votación en la Asamblea General de la ONU— ofrece una lente adicional para entender cómo las tensiones internacionales están moldeando los flujos económicos. Este indicador, junto con la proporción de flujos entre versus dentro de bloques de aliados, permite detectar tendencias de alineamiento político en supply chain.
Las cadenas se reconfiguran de manera compleja
Tras la invasión rusa a Ucrania en 2022, ambos indicadores mostraron una caída, reflejando una fragmentación geoeconómica incipiente. Aunque esta tendencia se estabilizó en 2024, los datos del primer semestre de 2025 sugieren una reanudación de la fragmentación, especialmente en el comercio de bienes.
Y es que el comercio de bienes volvió a mostrar una preferencia por los socios geopolíticamente cercanos, mientras que la inversión extranjera directa (IED) —que había seguido un patrón de friendshoring entre 2011 y 2021— ahora refleja un aumento en los flujos entre países con diferentes alineamientos.
En el caso de las fusiones y adquisiciones (M&A), si bien la tendencia histórica favorece los acuerdos entre aliados, se observó una leve reversión durante el primer semestre de 2025. Estos datos sugieren que, aunque la fragmentación geopolítica aún no es sistémica, sí está afectando de forma puntual y estratégica los vínculos económicos entre países, lo que obliga a las empresas a considerar el riesgo político como una variable estructural en la planificación de sus cadenas de suministro.
Para los tomadores de decisiones en logística y comercio exterior, estos tres indicadores —distancia comercial, diversificación de socios y alineamiento geopolítico— ofrecen una brújula para navegar en un entorno global cada vez más complejo. Más allá de las narrativas, los datos muestran que la globalización no ha retrocedido, pero sí se está transformando. Comprender estas métricas es esencial para diseñar cadenas de suministro más resilientes, transparentes y estratégicamente alineadas con los nuevos equilibrios del poder global.












