El nearshoring en México se perfila como una de las oportunidades más relevantes para transformar el papel de la industria nacional en América del Norte. En un contexto donde la supply chain global se está regionalizando, la integración de pequeñas y medianas empresas (PYMES) sigue siendo uno de los principales retos estructurales.
Durante un encuentro con líderes empresariales de CONCANACO SERVYTUR, la diputada Evelyn Sánchez subrayó que México —y particularmente estados fronterizos como Baja California— cuentan con condiciones estratégicas para capitalizar esta tendencia; sin embargo, advirtió que el verdadero desafío no es atraer inversión, sino lograr que ésta permee hacia las PYMES locales.
Regiones fronterizas: nodos clave en la nueva geografía logística
La reconfiguración de las cadenas productivas está desplazando capacidades manufactureras hacia Norteamérica, lo que posiciona a ciudades como Tijuana como nodos logísticos e industriales de alta relevancia.
Este fenómeno no es menor: según datos de INEGI, México alcanzó más de 664 mil millones de dólares en exportaciones en 2025, con más del 90% provenientes del sector manufacturero. Esto refleja una alta dependencia de cadenas globales donde las PYMES aún tienen una participación limitada.
En este contexto, el reto es claro: pasar de ser proveedores indirectos a actores integrados en cadenas de valor globales, especialmente en sectores como automotriz, electrónica y dispositivos médicos, altamente presentes en la frontera norte.

El desafío estructural: regulación, coordinación y escalabilidad
Más allá del discurso de oportunidad, la integración de PYMES enfrenta barreras concretas:
- Falta de certificaciones y cumplimiento normativo para exportación
- Limitado acceso a financiamiento y tecnología
- Brechas en capacidades logísticas y digitalización
- Escasa vinculación con grandes corporativos
Ante esto, Sánchez planteó la necesidad de fortalecer el marco legal desde el Congreso local para generar certeza jurídica, atracción de inversión y desarrollo sustentable, especialmente en zonas con alta presión industrial.
“El crecimiento económico debe ir acompañado de reglas claras, sustentabilidad y coordinación entre sectores”, señaló.
De la atracción de inversión a la integración productiva
Uno de los puntos más relevantes del planteamiento es cambiar el enfoque: el éxito del nearshoring no debe medirse únicamente en inversión extranjera directa, sino en qué tanto logra detonar capacidades locales.
Esto implica evolucionar de un modelo basado en maquila a uno de mayor valor agregado, donde las PYMES puedan participar en:
- Manufactura especializada
- Servicios logísticos y de soporte
- Proveeduría local certificada
- Innovación y desarrollo tecnológico
Sustentabilidad y desarrollo urbano: la nueva variable logística
El crecimiento acelerado de hubs industriales como Tijuana también introduce nuevos retos en términos de infraestructura, movilidad y sostenibilidad.
“La medición del desarrollo ya no puede basarse solo en cifras económicas”, advirtió la legisladora, al señalar la necesidad de equilibrar crecimiento con calidad de vida y criterios ambientales.
Este punto es clave para la logística: sin planeación urbana e infraestructura adecuada, los beneficios del nearshoring pueden traducirse en cuellos de botella operativos, saturación de transporte y mayores costos logísticos.
Nearshoring: oportunidad estructural o promesa incompleta
El nearshoring representa una oportunidad histórica para México, pero su impacto dependerá de la capacidad de integrar a las PYMES dentro de la supply chain global.
Más que una tendencia, se trata de un cambio estructural que exige:
- Políticas públicas alineadas
- Ecosistemas empresariales conectados
- Inversión en capacidades productivas locales
De lo contrario, el país corre el riesgo de consolidarse como un nodo manufacturero, pero sin capturar el valor completo de las cadenas de suministro.














