Este 2026, los costos logísticos dejaron de ser un tema limitado al área de operaciones para convertirse en una variable que impacta directamente en los márgenes industriales, la estructura de precios y las decisiones de abastecimiento; hoy, la logística ya no solo determina tiempos de entrega, sino que define la rentabilidad.
La presión no proviene de un solo frente, sino de la combinación simultánea de tarifas marítimas volátiles, capacidad aérea con precios estructuralmente altos y costos de almacenamiento en niveles históricamente elevados. Este “triple impacto” reduce drásticamente la capacidad de las empresas para absorber incrementos sin afectar sus márgenes.
Los números que explican la presión. A inicios de año, los principales indicadores del mercado confirman esta tendencia:
- El Drewry World Container Index se ubicó en 2,445 dólares por contenedor de 40 pies a mediados de enero de 2026, reflejando que, aunque las tarifas han cedido respecto a picos anteriores, siguen en niveles elevados para la planeación presupuestal.
- En rutas clave, Drewry reportó tarifas de 3,568 dólares para Shanghái–New York y 2,909 dólares para Shanghái–Los Ángeles, lo que mantiene altos los costos de importación para industrias dependientes de insumos asiáticos.
- El Freightos Baltic Index mostró incrementos semanales en enero, con Asia–US West Coast en 2,757 dólares/FEU (+5%) y Asia–US East Coast en 4,033 dólares/FEU (+7%), confirmando que la volatilidad sigue siendo un factor dominante.
- En transporte aéreo, la IATA proyecta para 2026 un crecimiento moderado de la carga (+2.4%, hasta 71.6 millones de toneladas), pero advierte que los yields permanecen alrededor de 30% por encima de niveles pre-pandemia, lo que consolida al aéreo como una opción estratégica, pero costosa.
- En almacenamiento, el caso de la Ciudad de México es ilustrativo: la renta industrial pasó de 7.92 a 9.30 dólares por m² al mes entre marzo de 2024 y marzo de 2025, un incremento interanual de 17%, mientras la vacancia se mantiene en 1.8%, lo que limita la capacidad de negociación para los usuarios logísticos.
¿Qué significan estos datos para los márgenes industriales?
Leídos en conjunto, estos números explican por qué en 2026 los costos logísticos presionan directamente los márgenes industriales:
- El flete marítimo ya no permite planear con estabilidad
- El transporte aéreo tiene un nuevo “piso” de precios
- El almacenamiento dejó de ser un costo fijo predecible
Para la industria, esto implica que cada unidad producida, almacenada o transportada incorpora un costo logístico mayor que en ejercicios anteriores; en consecuencia, el margen ya no se erosiona solo por insumos o energía, sino por la propia estructura logística.
En este contexto, las compañías industriales se ven obligadas a replantear su ecuación financiera:
- Si absorben el incremento, sacrifican rentabilidad
- Si lo trasladan, arriesgan competitividad
- Si no ajustan inventarios y contratos, elevan su exposición al riesgo
Por eso, en 2026 los costos logísticos dejan de ser una partida operativa y se convierten en un factor determinante para la estrategia de márgenes industriales.
¿Quién paga el alza? Un costo que se distribuye, pero no de forma equitativa
1). Industria: el primer amortiguador, el más presionado. El fabricante suele recibir el primer golpe porque concentra decisiones críticas: compra de insumos, planeación de producción, inventario y exportación. Con tarifas marítimas y aéreas que no vuelven a mínimos de años anteriores, la industria tiende a:
- Ajustar lotes (menos frecuencia, más volumen… o lo contrario si el capital de trabajo aprieta)
- Mover puntos de consolidación y replantear incoterms
- Renegociar contratos (más indexación, cláusulas de recargos, o acuerdos a mediano plazo)
El riesgo es directo porque si la industria absorbe demasiado, se comprime el margen, si traslada demasiado, pierde demanda o espacio en anaquel.
2). Retail: el punto de tensión entre precio y servicio. El retail funciona como bisagra, pues necesita precio competitivo, pero también disponibilidad. Cuando el costo logístico sube, aparecen cuatro reacciones típicas:
- Mayor presión a proveedores (“cost-down” / condiciones comerciales)
- Priorización de surtido con mejor rotación y menor huella logística
- Reglas más estrictas de OTIF y penalizaciones, para proteger niveles de servicio
- Ajustes de promociones (menos agresivas o más focalizadas)
En mercados con warehousing caro y vacancias bajas, el retail también enfrenta costos crecientes por almacenamiento y manejo. En CDMX, por ejemplo, el aumento interanual de rentas y una vacancia de 1.8% ayudan a explicar por qué el espacio logístico “grado A” es un activo cada vez más disputado.
3). Consumidor: el último eslabón… que termina pagando. El traslado no siempre llega como un “aumento de precio” evidente. Muchas veces se materializa como:
- Menos promociones
- Cambios de presentaciones (gramajes)
- Ajuste de portafolio (salen SKUs de baja rotación o logística costosa)
- Mayor foco en marcas/formatos con cadenas más eficientes
¿Qué están haciendo las empresas que protegen margen?
Este entorno no se resuelve con “recortar gasto” solamente. Las estrategias más efectivas suelen combinar:
- Contratación híbrida (parte spot, parte contrato) para reducir exposición a picos
- Diseño de red (más proximidad a demanda, cross-docks, multi-CD)
- Planeación de inventarios más fina (evitar sobrestock caro sin caer en quiebres)
- Visibilidad end-to-end para anticipar desvíos y recargos
Como podemos notar, en 2026, el costo logístico ya no es solo un indicador del área de operaciones, sino un componente que estrecha márgenes industriales, cambia reglas de negociación con retail y termina filtrándose a la canasta del consumidor. Con fletes marítimos que siguen sensibles (Drewry/FBX), yields aéreos elevados (IATA) y rentas industriales presionadas en mercados como CDMX, la logística se consolida como una discusión de rentabilidad.













