En un contexto donde la presión por reducir emisiones ya no proviene solo de reguladores, sino también de navieras, cargadores globales y grandes cadenas de suministro, los puertos comienzan a redefinir su papel dentro de la agenda climática.
La infraestructura portuaria —históricamente intensiva en consumo energético— se encuentra hoy en el centro de una transformación que combina electrificación, automatización y transición hacia fuentes renovables como parte de un nuevo estándar operativo.
A nivel internacional, puertos en Europa, Asia y Norteamérica han acelerado inversiones en energía limpia, sistemas eléctricos para equipos de manejo de carga, suministro energético en muelle y modelos de operación orientados a la descarbonización.
Esta tendencia responde no solo a compromisos ambientales, sino a la necesidad de mantener competitividad dentro de cadenas logísticas cada vez más enfocadas en criterios ESG.
En este escenario, APM Terminals Lázaro Cárdenas anunció que operará con electricidad 100% renovable a partir del tercer trimestre de 2026, convirtiéndose en la primera terminal portuaria en México en alcanzar este objetivo.
El anuncio adquiere relevancia al insertarse en una conversación más amplia: el avance de los puertos hacia un modelo energético más limpio y su papel estratégico en la reducción de la huella de carbono del comercio internacional.
La energía como nuevo eje de la competitividad portuaria
La evolución hacia puertos energéticamente más limpios responde también a un cambio en las exigencias del mercado.
Navieras, operadores logísticos y grandes cargadores globales incorporan cada vez con mayor peso criterios ambientales dentro de sus procesos de selección de terminales y socios estratégicos.
En este escenario, el acceso a energía verde, la trazabilidad del origen eléctrico y la reducción de emisiones indirectas comienzan a funcionar como elementos diferenciadores dentro de la competencia portuaria.
Este fenómeno se vincula directamente con los compromisos ESG que muchas empresas han asumido a nivel global. Para cumplir metas de reducción de emisiones de alcance 2 y 3, las compañías requieren que los nodos logísticos —incluidos puertos y terminales— avancen en la misma dirección.
Así, la transición energética deja de ser una decisión aislada para convertirse en una pieza clave dentro del diseño integral de las cadenas de suministro.
Puertos que marcan la pauta a nivel internacional
A nivel global, varios puertos han avanzado de forma significativa en la adopción de energías limpias y modelos de operación con menor impacto ambiental.
El puerto de Rotterdam, por ejemplo, ha desarrollado una estrategia integral que combina energía eólica, proyectos de hidrógeno verde, electrificación de equipos y suministro eléctrico a buques en muelle, con el objetivo de convertirse en un hub portuario climáticamente neutro hacia 2050.
En Asia, puertos como Singapur y Shanghái han apostado por la integración de energía renovable en terminales automatizadas, así como por sistemas de gestión energética inteligente que optimizan el consumo durante las operaciones.
En Norteamérica, algunas terminales han comenzado a operar con electricidad proveniente de fuentes renovables, al tiempo que impulsan la sustitución progresiva de equipos diésel por soluciones eléctricas o híbridas.
Estos casos reflejan una tendencia clara: la sostenibilidad portuaria ya no se limita a proyectos piloto, sino que forma parte de estrategias estructurales orientadas a garantizar la viabilidad operativa de largo plazo frente a regulaciones ambientales más estrictas y a la presión de los mercados internacionales.
Automatización, electrificación y descarbonización: un mismo camino
El avance hacia la energía renovable en los puertos suele ir de la mano de la automatización. Grúas eléctricas, vehículos autónomos, sistemas de control digital y patios inteligentes requieren un suministro energético estable y confiable, lo que convierte a la transición eléctrica en un habilitador clave de la eficiencia operativa.
En este sentido, la descarbonización no compite con la productividad, sino que se integra como parte del mismo proceso de modernización logística.
Para países como México, donde el sistema portuario cumple un rol fundamental en el comercio exterior, estos avances representan una oportunidad estratégica. Adoptar modelos energéticos más limpios puede fortalecer la posición de los puertos nacionales dentro de las rutas globales, atraer inversiones y alinearse con los estándares que ya dominan en mercados internacionales.
Un punto de inflexión para la logística portuaria en México
Si bien el anuncio de APM Terminals Lázaro Cárdenas se concentra en una terminal específica, su alcance va más allá del proyecto individual.
Marca un precedente sobre la viabilidad de operar con electricidad 100% renovable dentro del sistema portuario mexicano y abre la conversación sobre el rumbo que podría tomar la infraestructura logística del país en los próximos años.
En un entorno donde la sostenibilidad comienza a influir directamente en la competitividad, la transición energética de los puertos se perfila como uno de los ejes clave para el futuro del comercio marítimo.
Más que una tendencia ambiental, se trata de una transformación estructural que redefine la forma en que la logística se integra a los objetivos económicos, operativos y climáticos de las cadenas globales de suministro.













