El robo de carga continúa siendo uno de los principales riesgos operativos para el transporte de mercancías en México.
Aunque el fenómeno no registró una reducción significativa durante 2025, sí mostró cambios en los productos más afectados y en las modalidades utilizadas por los grupos delictivos, lo que obliga a empresas logísticas y cargadores a replantear sus estrategias de prevención.
De acuerdo con el más reciente informe anual de la firma de gestión de riesgos logísticos Overhaul, los alimentos y bebidas concentraron el 31% de los robos de carga registrados en México durante 2025, lo que los posiciona como la mercancía más vulnerable dentro de las cadenas de suministro del país.
Este tipo de productos suele ser altamente atractivo para el mercado ilegal debido a su rápida comercialización y a la dificultad para rastrear su destino una vez sustraídos.
El reporte también identifica que el fenómeno sigue afectando a otros sectores estratégicos para la economía y la logística nacional, como los materiales industriales y de construcción, las autopartes y los combustibles.
Este patrón coincide con tendencias observadas en años recientes, donde los productos de consumo masivo o con alto valor de reventa se convierten en blancos prioritarios para el crimen organizado.
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Mercancías con mayor incidencia
Además de alimentos y bebidas, el informe señala que durante 2025 los productos de construcción e industriales, así como los automóviles y autopartes, representaron cada uno cerca del 8% de los robos, mientras que los combustibles concentraron 7% de los incidentes.
En comparación con el año previo, algunas categorías mostraron incrementos relevantes. Las autopartes registraron un aumento de 3%, especialmente en llantas, refacciones y camionetas pick-up o SUV; los combustibles también crecieron 3%, con robos enfocados principalmente en gasolina y diésel; mientras que los electrónicos subieron 2%, impulsados por dispositivos como televisores, teléfonos móviles y consolas de videojuegos.

La dinámica refleja cómo las organizaciones delictivas ajustan sus objetivos en función del valor de mercado y la facilidad para distribuir los productos robados.
En el caso de alimentos y bebidas, la alta rotación comercial facilita su colocación en canales informales o mercados locales, reduciendo el riesgo para los delincuentes.
Intercepciones en tránsito, el modus operandi dominante
En cuanto a la forma en que se cometen los delitos, la intercepción de unidades en tránsito continúa siendo la modalidad predominante, con 64.1% de los incidentes registrados en 2025. Aunque esta práctica disminuyó alrededor de 12% frente a 2024, sigue representando el principal riesgo en los corredores carreteros.
El robo de unidades estacionadas se consolidó como la segunda modalidad más frecuente, con 33.1% de los casos, especialmente en paraderos informales o zonas conocidas como “cachimbas”.
Este tipo de incidentes ha mostrado una tendencia creciente desde el segundo semestre de 2024, con un aumento cercano a 11.9%.
Estos patrones coinciden con análisis de la Asociación Nacional de Transporte Privado, que ha señalado que gran parte de los delitos contra el autotransporte se concentran en puntos logísticos críticos, como áreas de descanso no reguladas, patios de maniobra o accesos a parques industriales.
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El Bajío, uno de los focos rojos logísticos
Geográficamente, la región del Bajío se consolidó durante 2025 como el principal foco de incidencia. Según el reporte de Overhaul, 31% de los robos de carga registrados a nivel nacional ocurrieron en esta zona, lo que representa un aumento de 7% respecto a 2024.
Dentro de la región, cuatro estados concentraron la mayor parte de los incidentes: Guanajuato (36%), Jalisco (22%), Michoacán (19%) y Querétaro (16%).
Estos territorios son estratégicos para la logística nacional debido a su alta concentración industrial y a su papel como punto de conexión entre el centro del país, el norte manufacturero y los principales puertos del Pacífico.

Los datos coinciden con estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que identifican a entidades del centro del país como algunos de los principales puntos de incidencia en delitos contra el transporte de carga.
Seguridad logística basada en datos
Ante este panorama, las empresas del sector han intensificado la adopción de tecnologías de monitoreo y análisis de riesgos. Plataformas de visibilidad en tiempo real, herramientas de análisis predictivo y sistemas de rastreo integrados se han convertido en componentes esenciales para anticipar amenazas y reaccionar ante incidentes.
Especialistas en seguridad logística recomiendan que las compañías combinen medidas físicas y tecnológicas, prioricen el tránsito diurno en rutas críticas y utilicen plataformas que integren datos históricos de incidentes, posicionamiento GPS y condiciones operativas para identificar zonas de alto riesgo.
Más allá de los costos directos asociados al robo de mercancías, este fenómeno genera impactos operativos relevantes: interrupciones en la cadena de suministro, aumento en primas de seguros, retrasos en entregas y pérdida de confianza en ciertos corredores logísticos.
En un contexto donde la resiliencia de la cadena de suministro se ha convertido en un factor estratégico, comprender qué mercancías son más vulnerables, dónde se concentran los incidentes y cómo operan las bandas delictivas será cada vez más determinante para proteger las operaciones logísticas en México.
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